domingo, 29 de marzo de 2015

LA MESA DE ASTAS Y EL ALTAR EN PIEL DE TORO -parte primera- (Capítulo 101 de: "Los bueyes de Gerión en el Tesoro de El Carambolo")

ÍNDICE GENERAL: Pulsando la siguiente linea azul se llega a un índice general del en el que se contienen más de ciento cincuenta artículos que hasta ahora hemos "subido". VER: http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2013/03/indice-de-entradas-con-algunas.html

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POR LA EXTENSIÓN DE ESTE ARTÍCULO, SE HA DIVIDIDO EN DOS PARTES, SIENDO ESTA LA PRIMERA. LA CONTINUACIÓN PODREMOS ENCONTRARLA EN: http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2015/03/la-mesa-de-astas-y-el-altar-en-piel-de.html

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SOBRE ESTAS LÍNEAS: Altar de la ciudad de Beersebá (Tell Beer-Sheva) del Museo de Jerusalén (al que agradecemos nos permita divulgar la imagen). Este modelo de ara hebráica -con cuernos y monolítico-, fue encontrado y observado por primera vez hace apenas unos decenios, en las excavaciones de famosa urbe de Beersebá; llevadas a cabo por el profesor Yohantán Aharoni. La datación de la pieza fue evideciada por Aharoni y es anterior -o muy cercana- al año 800 a.C.; todo lo que hace suponer que desde este tiempo, los judíos ya oficiaban sus holocaustos sobre mesas pétreas así dispuestas (con esquinas-cuernos de pétreos y con gran tamaño). Siendo obligado pensar, que anteriormente los altares hebreos fueron similares a este, aunque más bien de tierra y arcilla (tal como manda El Antiguo Testamento). Por lo que considero personalmente esta tipología de ara, una reintepretación del que mandó Yahveh construir con simples piedras o arena. Imitando en este caso el incensiario de los perfumes judío, de un modo ciclópeo y usándolo para inmolar animales. Ofreciéndolos de forma semejante al que quemaban el incienso; cuyo pebetero El Antiguo Testamento sí ordena expresamente que debe conservar esta forma de mesa con astas. Un ara llamada "altar de los cuernos" y que sabemos deriva desde influencias de otras religiones muy anteriores (canaaneas, más seguramente micénicas y hasta incluso la egipcia y la mesopotamia; donde proliferaban estas mesas ssagradas con esquinas a modo de pitones).
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Estos altares ciclópeos judios -como el que vemos en imagen-, se utilizaban para sacrificios principales llevados a cabo con animales mayores -"korbán" de bovinos, ovinos etc-. Los cuernos de la mesa sagrada simbolizan la presencia de Dios y al margen de su uso ritual, si en momentos ajenos a la ceremonia, una persona los tomaba por sus manos; se le consideraba protegido recibiendo el asilo del templo. La importancia de aquel símbolo con forma de astas era tal, que si el ara perdía alguna de aquellas esquinas semejantes a pitones, ya se tenía por un altar profanado y desde ese momento carecía de valor religioso. Debido a ello, es común encontrarlos partidos y rotos, en los yacimientos; pero sobre todo, con las "cornucopias" laterales completamente destruidas. Algo que nos indica habrían caido en manos de enemigos, quienes los habían desacralizado de ese modo para impedir que fueran adorados como símbolos que concedían asilo a quien se aferraba a ellos.
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El valor del altar debido a la existencia o no de aquellas esquinas (que simbolizarían las astas del cornúpeta), creemos que contiene un significado unido al poder y la eugenesia del toro. Totem de la fertilidad y de la fuerza, del vigor y del trabajo; animal que en su estado salvaje (sin dominar) era concebido como paradigma del soldado y de la guerra -ya que ataca cuando observa extraños y de un modo semejante al hombre, para defender el territorio o al grupo (pues nunca se alimenta de sus presas)-. Lo que -a mi juicio- nos obliga entender la idealización del comportamiento del bovino, como origen de aquellos rituales en los que jugaban un papel imprescindible las astas de su altar. El toro como ejemplo de sacrificio, de trabajo, de vigor y de fiereza. Habida cuenta que para los judíos más antiguos el buey era su bestia más útil y hasta el modo de medir sus riqueza (valorada en cabezas de este ganado); usados principalmente para trabajar el campo, o de tiro en los transportes.
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Tanto era el valor dado al buey, que las vacadas debían descansar durante el Sabath (al igual que las personas); y el primer ternero parido por una becerra, tenía que ser llevado obligatoriamente al templo, con el fin de ser sacrificado. Inmolación del primogénito del bovino, que comprendía la "pirámide" del ritual de "rescate"; ceremonia por la cual se ofrecían solo animales en los templos judíos y no se sacrificarían humanos jamás (como se ordena en el "pacto de Abraham", tras "el rescate" de Isaac). Puesto que el resto de religiones de la Edad del Hierro (coetáneas a la de Israel), realizaban comunmente inmolaciones de humanos, y como "cumbre" de sus ofrendas al dios; sacrificando hombres (inocentes y hasta niños) en forma de los máximos dones regalados al templo. De manera contaria, manda el código mosaico ofrecer en holocausto mayor y máximo, al novillo; en rituales que debían de hacerse sobre el altar (del holocausto), perfectamente determinado en sus materiales y en sus formas.

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SOBRE ESTAS LINEAS: Detalle de un precioso cuadro de Lucas Jordán, donde se representa al rey David ofreciendo un buey, sobre el altar sagrado y en presecia del profeta Gad (agradecemos a sus propietarios -Coll & Cortés-, nos permitan divulgar la fotografía del lienzo, que actualmente puede verse en Madrid, en el Centro Colón, con motivo de la exposición A SU IMAGEN). Como podemos comprobar, los cultos y rituales de los que hablamos, no son tan lejanos, ni menos tan ajenos a nuestra civilización. Primeramente, por una directa herencia judaica; que nos ha transmitido referencias y ritos (como los de sus aras, en forma de cuernos). En segudo término, debido a una atávica historia peninsular unida a Oriente Medio y a Grecia; que nos han dejado como costumbre los sacrificios de vacunos (tan relacionados con los holocaustos de los que hablamos). Puesto que las fiestas patronales de casi todos los pueblos y ciudades españolas; se celebran con ritos muy cercanos a los descritos en la remota antigüedad y en los que comunmente se inmolan, corren o se sacrifican, reses. Ceremonias que antes se llevaban a cabo dentro de los templos, pero que desde la cristianización se realizan frente a las iglesias (o en sus puertas). Donde casi todos santos patrones han de actuar como protectores y ayudar a los mozos, para que durante esas fiestas no sufran percances con el ganado (en su mayor parte, bravo).
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Estas costumbres que describimos, nos acercan mucho en el tiempo y en el espacio el altar de los toros tartessio -y a la mesa de cuernos judía-. Tanto como nos recuerdan que la inmolación de reses (hoy celebrada como fiesta) era unos de los rituales más sagrados, ya desde la Edad del Bronce. Igualmente, podemos observar una relación de lo descrito sobre el ara de astas judía, con las costumbres del derecho de justicia en nuestro país. Donde la protección también se obtenía simplemente agarrándose una pieza -u objeto- al que se le reconocía este poder. Asilo que entre los israelitas se otorgaba al que se aferraba a uno de estos cuernos del altar (lo que delata que no era necesario entrar en el templo para recibir la ayuda de los sacerdotes; una medida tomada seguramente porque el recinto sagrado no estaba siempre abierto). Método comparable a fórmulas españolas para concederlo y que pervivieron hasta no hace tanto. Entre las que destacaba la de colgar una cadena -o un cordón-, en las entradas de algunas casas señoriales. Adorno del cual, si se aferraba a él un perseguido por la justicia, recibía esta misma protección y sin necesitar tampoco entrar en el edificio -siendo el dueño de la casa, quien decidía sobre el procedimiento a seguir contra quien en su fachada pedía asilo-. Tanto es así, que en muchos de los palacetes señoriales castellanos, se labran esos cordones o cadenas ya en piedra, manifestando de ese modo un derecho consuetudinario e inalterable de la casa (que tuviera en sus paredes aquellos símbolos). Quizás con el fin de que no sucediera como con el altar de cuernos, que perdía sus poderes al romperse alguna de sus esquinas. Por lo que, seguramente, los nobles castellanos esculpieron de manera indestructible, estas cuerdas o cadenas; para conservar aquellas prerrogativas -que normalmente habían sido otorgadas por un rey (o príncipe) por haber dormido (o habitado) en aquella casa-.
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ABAJO: Otro dibujito mío en el que vemos a dos supuestos reyes-sacerdotes de Tartessos, oficiando sobre el altar de Coria del Rio (con forma "piel de buey"). En imagen y en primer lugar -a nuestra derecha- tenemos al supuesto monarca (o sumo sacerdote) tartessio, ataviado como un Baal fenicio y portando las piezas del tesoro de El Carambolo (destacadas en amarillo): Pectoral, dos brazaletes y placas de la corona. Además va cubierto con los atributos del dios de la tormenta, según un modelo hallado en Ras Shamara: Gorro faraónico de cuernos, lanza-rama del rayo, maza y armas cortas, lucidas a modo itifálico. En mitad de los dos personajes, he pintado el altar de Coria del Rio, con su linea de pellejo bovino y en cuyo centro están cremando ofrendas. Por su parte, a la derecha aparece la reina o sacerdotisa, vestida como una Astarté (Astaroth neohitita), llevando en sus manos el vaso de oficio e igualmente portando las joyas de El Carambolo: Placas de la corona (más pequeñas), gargantilla y pectoral menor.
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Tras leer el modo de ofrendar en holocausto sobre el altar judío de cuernos -tal como muestra y enseña La Biblia-, podemos entender cuanto en común debieron tener los ritos de Tartessos con aquellos otros seguidos en Oriente Medio. Especialmente en los Canaán y entre los judíos; habida cuenta que Israel se distinguió como civilización heredera directa de Micenas (además de ser el mundo mosaico descendiente de Egipto, Mesopotamia y de los canaáneos, más antiguos). De tal manera, aquel lugar del Creciente Fértil, en los años en que se originaba Israel; fue uno de los grandes refugios para los habitantes que huían de la quebrantada Micenas. Cultura heredera de la minoica y de la hitita, asentada durante siglos como navegantes y comerciantes en las costas de Oriente Medio, las Islas Griegas, Creta y Chipre. Una civilización que fue finalmente destruida por los hombres del Hierro -tras las llamadas "invasiones dorias"-; quienes hacia el siglo X a.C. acaban con todo vestigio de ese mundo cretochipriota y anatólico, que había dominado el Norte del Mediteráneo Oriental durante prácticamene toda la Edad del Bronce (1) .
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De tal manera, no será tan extraño ver unos rituales semejantes en Tartessos y entre los judíos, puesto que -como decimos-, muchos de los llamados "Pueblos del Mar" y gran parte de los cretenses que fueron asediados por los dorios, terminan asentándose en las costas del actual Israel. Lo que explica asimismo, porque las cerámicas israelitas de los siglos XI al IX a.C. son tan similares a las micénicas, o por qué algunos cultos plenamente anatólicos y cretenses (como el altar de cuernos) quedan en uso entre los judíos. Rituales de tipo neohitita o minóicos, que considero personalmente muy relacionados con aquellos que nos narra La Biblia. Principalmente en pasajes donde vemos a los israelitas en momentos en que involucionan hacia religiones más primitivas, conservando o reavivando cultos ancestrales semejantes a los de Creta o el mundo Hitita. Algo que ocurre en El Éxodo, en el conocido pasaje del Becerro de Oro; donde se recoge como los judíos -al quedarse solos, dirigidos por Aarón y viendo que Moisés no baja del Sinaí-, comienzan a adorar un nuevo dios en forma de toro (hecho con el oro fundido de todos ellos) (2) . Un buey que muchos han identificado con los cultos a Apis, aunque más bien hemos de relacionarlo con los rituales anatólicos y micénicos del toro; religiones donde este totem era el dios, que representaba hasta al mismo rey (tal como sucedía en Creta o en el mundo de Hatti). -A los interesados en conocer más sobre el origen y la herencia micénica entre los judíos, les aconsejamos leer un artículo nuestro, pulsando la linea de enlace: http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2012/10/blog-post_19.html
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A) EL ALTAR EN FORMA DE PIEL, COMO RECUERDO DE TOTEM SACRIFICADO:
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Comenzaremos este nuevo artículo con una de las últimas frases que contiene el trabajo que fuimos analizando durante la entrada pasada. Una obra acerca de estos altares ibéricos con forma de cuero bovino, redactada por los profesores: ALMAGRO-GORBEA, LORRIO, MEDEROS y TORRES ORTIZ. Donde estos investigadores concluían que en su opinión la apariencia de aquellas aras -tan semejantes a la piel del toro-, procedería de un hecho tan primordial como el mito del primer monarca proclamado cuando mata al monstruo astado y por ser los bóvidos el animal de inmolación más común o propiciatorio. Escribiendo al terminar el trabajo, los referidos autores, que: "Este mitema de la piel de toro y el sacrificio primordial también pudiera explicar el significado de los llamados ´morillos rituales` (...) tradición que se ha relacionado con los ´Cuernos del Altar` que de forma reiterada cita la Biblia" (3) .
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Los razonamientos que aquí nos presentan Almagro, Mederos, Lorrio y Torres, no dejan lugar a dudas, ni podemos discutirlos. Pues el mito del rey fundador que mata al toro es una leyenda primigenia, que aparece desde Gilgamesh a Heracles y de Teseo al sacrificio de Apis. Por su parte, la plesimorfía del altar parecido al curtido (tan reclamada por los profesores Escacena y Amores), hubo de originarse en gran parte, debido la forma del totem allí sacrificado. Ideas que no permiten rebartirse, aunque sí necesitan de "una gran ampliación de conceptos", pues deja enormes lagunas acerca de varias preguntas. Entre las que quedaría por responder: ¿Por qué tan solo se da esta forma de piel, en los altares peninsulares y no aparece en Oriente Medio?. Ya que el mito del rey fundador es de origen Oriental, al igual que lo es la costumbre de sacrificar reses sobre una mesa.
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De tal manera y aún entendiendo que las aras tartessias tienen aquel diseño en recuerdo de los reyes-dioses que mataban toros y en favor del animal inmolado. Nos quedaría por resolver las razones por las que en Oriente Medio no existen altares con esta imagen tan semejante al curtido (propiamente dicho). Pues no hay planteamiento arqueológico, que pueda explicar los motivos por los cuales, al otro lado del Mediterráneo no existen modelos antiguos, semejantes a los ibéricos. Ello, partiendo de que los templos y objetos con los que oficiaban nuestros colonos, serían (sobre todo) similares a los fenicios -y por lo tanto, parecidos a los judíos-. De lo que hemos de considerar que las mesas sagradas importadas por estos colonizadores, tendrían (en todo caso) astas o cuernos bovinos a cada lado (como las hebreas). Porque parece evidente que las religiones ibéricas (durante la Primera Edad del Hierro), tuvieron que imitar gran parte del mundo sagrado que trajeron estos "visitantes" llegados por mar. Ello obliga a pensar que nuestros ritos serían comunes y hasta copiados desde esas creencias orientales -más aún en Tartessos, cuya cultura hemos de considerarla importada desde Fenicia, de Canaán, del mundo chetochipriota y de la Anatolia coetánea (entre los siglos VIII a. V a.C.)-. 

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SOBRE ESTAS LÍNEAS: Lingote llamado "de rama" en cobre, en la forma que los anglosajones denominan "oxhide" (o piel de toro). El que vemos es parte de un pecio hallado en las costas de Turquía, hace unos cincuenta años -propiedad del Museo de Ankara, al que agradecemos nos permita divulgar la imagen-. Fue este uno de los muchos naufragios milenarios descubiertos al extenderse el deporte de buceo con bombonas (hacia 1955) y trás lo que encontraron centenares de esos "talentos" cúpreos en forma de pellejo. La mayoría de los hallados se tienen como de origen chipriota (más probable), aunque también se pueden suponer sardos y cretenses; fechándose hacia el siglo XIII a.C.. En lo que se refiere al que vemos, en su mismo barco -hundido- se encontraban enormes cantidades de casiterita (estaño más puro) imprescindible por entonces para fabricar el bronce; metal que apenas existía en el Mediterráneo (4) . Por ello, ya durante el segundo milenio se vieron obligados a realizar singladuras de altísimo riesgo y largos viajes hasta llegar a yacimientos de casiterita. Estaño que por entonces tan solo se encontraba en abundancia, en la Península Ibérica (principalmente en la zona de Galicia) y un poco más al Norte -en las Islas Británicas, que consideran muchos eran las Kassiterides-.
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Otras minas de estaño en estado puro, se hallaban en el final del Mar Negro (en las montañas de La Cólquida, el Cáucaso) y en el centro de África -hasta donde se supone llegaban los egipcios-. Pero alcanzar la casiterita y el cobre del Mar Negro tenía como enorme problema, el de cruzar el Bósforo; lo que suponía que aquellos pueblos que dominasen este paso, controlaban en gran parte este metal (el bronce). Ello explica relatos y guerras como la de Troya, situada en el primer promontorio hacia el Mar Negro; una ciudad que cae precisamente al iniciarse la Edad del Hierro (leyenda que a mi juicio explica como tras descubrir las nuevas armas férreas, ya no era necesario dominar este lugar de paso, para obtener metal y poder). Por lo tanto, durante la Edad del Bronce, al estar cerrado por los duros hititas el Bósforo; a los egeos (minoicos y chipriotas) en incluso a los egipcios, solo les quedaba descubrir y aprovechar las riquezas metalíferas de la Península Ibérica. Yacimientos de nuestras tierras que hacia el 1800 a.C. ya viven una gran afluencia de colonos orientales, en búsqueda de nuestros tesoros.
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Siendo así, no es de extrañar que (vía Cerdeña) vinieran anualmente centenares de barcos procedentes de Creta, Chipre o de Oriente Medio; buscando nuestro cobre y el estaño, que tanto abundaba en todo el litoral atlántico. Todo ello generó una primera colonización, promotora de algunas conocidísmas construcciónes, descendientes de los megalitos (y de corredor); o de culturas como Los Millares, El Argar y Valencina de la Concepción. Pero a su vez, generaría unas rutas comerciales que usarían durante siglos, siendo este el motivo de la continua aparición de cretochipriotas en la Península. Singladuras de comercio que siempre debían mantenerse en secreto, ya que de divulgarse la procedencia del metal, cualquier pueblo rival podría llegar hasta sus minas. Debido a ello se comprende por qué los lingotes de rama con esta forma no se fundieron jamás en nuestras tierras y principalmente eran fabricados en Cerdeña, en Chipre y Creta. Lo que implicaría -simplemente- que se intentó ocultar el lugar de procedencia y el origen de las abundantes minas. Evitando así -de seguro- que naves de camino o regreso a la Península, fueran apresadas por enemigos y se descubriese el origen ibérico del cobre o del estaño (al reconocerse en "talentos" semejantes al curtido). De ello, parece lógico pensar que fundieron comunmente estos lingotes de cobre en Cerdeña o Chipre; para simular que la materia prima tan solo procedía de allí. Aún siendo imposible, pues las minas de Sierra Ixili apenas producían esas grandes cantidades que necesitaría el comercio en la época; mientars que los yacimientos cúpreos que dieron nombre a su isla (Chipre) estaban ya acabados prácticamente a comienzos de ese segundo milenio. 


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ARRIBA: Otro dibujo mío. En este caso traemos de nuevo como ejemplo, el capitel del Cortijo del Ahorcado (hallado en Baeza, y fechado en los siglos V al III a.C. -el original se halla en el MAN, patio central-). He marcado en amarillo los Labrys o bipennas que contiene como adornos esta zapata o cimacio de columna, y que curiosamente luce hasta rasgos minoicos (aunque entre la piedra que vemos y los templos cretenses haya unos mil años de distancia histórica). En su diseño, lleva unos signos en forma de "O" con un punto interior, que como hemos dicho en anteriores artículos (ver imagen siguiente), se pueden traducir desde idiomas neohititas. Significando en caracteres luwios "el Sol" este círculo con un punto, y pronunciándose en estas lenguas: "SU". Por su parte, el símbolo del "lingote" o "bifaz" (que vemos repetido de manera ritual), en escritura pictográfica neohitita igualmente significa: "Casa", "tierra" y hasta "pais" (entendiéndose como "casa real" o "nación"). Por todo cuanto la traducción de los signos del capitel del Cortijo del ahorcado, desde idioma neohitita (usado al menos hasta el siglo VI a.C. en Anatolia) sería la de "Casa del Sol" , bien "Tierra (reino) del Sol".
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El modelo de labrys o bipena que la adorna, parece haber sido adaptado a la cultura ibérica y se relaciona de algún modo con diseños antiquísimos peninsulares, entre los que se destacan los ídolos "oculados" (figuritas con ojos, que debieron ser apotropaicos o amuletos con significado de la Luna y el Sol). Del mismo modo, entre esos amuletos " con ojos" y este capitel hay miles de años de distancia; algo que tampoco debe extrañarnos, pues esos diseños "oculados" -que tanto abundan por toda la Península durante el cuarto milenio a.C.-, eran también de influencia oriental. Encontrándolos muy parecidos en Mesopotamia y en Anatolia; quizás con igual significado (apotropaico, y seguramente contra el mal de ojo). Ya que a mi juicio su sentido debió estar ligado al Sol (padre) y a la Luna (madre). Este último satélite, cada unos veintiocho días (29,53 para ser exactos) perdía "el ojo" celeste (la luz), todo lo que se relacionaría con los periodos de fertilidad femenina y con la maternidad.
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SOBRE Y BAJO ESTAS LÍNEAS: Arriba, he recogido una imagen compuesta. En la parte superior vemos los signos Luwios iguales a los que luce el capitel del Cortijo del Ahorcado, cuyo significado son claramente "casa del sol" o "tierra (reino) del Sol". Bajo estos, he superpuesto unos ídolos oculados, con forma de columna; que en este caso se exponen en una vitrina del Museo Arqueológico de Sevilla -al que agradecemos nos permita divulgar la imagen- y proceden de Valencina de la Concepción (fechándose hacia el tercer milenio a.C.) . Curiosamente, en Mesopotamia y parte de Oriente Medio existen idolillos muy semejantes (también con ojos), que se interpretan igualmente como apotropaicos y relacionados con el Sol. Observemos el parecido del Labrys que luce el capitel del Cortijo del Ahorcado, con estos modelos de decoraciones peninsulares ancestrales. Ya que pese a que les separen miles de años; los que esculpieron el capitel pudieron conocer este tipo de ídolos apotropaicos (usados desde épocas muy remotas en nuestras tierras). Dando quizás por ello ese diseño "oculado" a los labrys (o bipennas, piel de buey) con la que decoraron ese capitel.
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Por lo demás, tal como Ruano Ruiz y Lucas Pellicer comentaban ya hace unos veinticinco años, este "cimacio" y su columna se parecen extrañamente a los estilos egeos y más concretamente al minoico. Todo lo que expresaban con las siguientes palabras: "la Cara A (...) sendos apéndices cuadrangulares con dos lados cóncavos (el diseño se asemeja al denominado de `piel de buey´ o `doble hacha´)" (...) Sus "Columnas rematadas en un tipo de ´capitel de zapata` muy próximo al que estudiamos debieron utilizarse con cierta frecuencia desde el Minóico Medio. No se conocen ejemplares auténticos sino versiones que atestiguan esta función de sostén empleando, quizá, elementos de madera: en el llamado `Vaso de los Boxeadores´ de Hagia Triada, Creta (...) se reproduce este modelo de columna muy semejante a la del Cortijo del Ahorcado" . Para finalizar añaden que: "Otro documento a recordar es una terracota de Cnossos que muestra una columna con un ´capitel` semejante sobre el que se representaron las cabezas de los troncos de madera " (5)

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BAJO ESTAS LÍNEAS, imagen de una de las zonas exteriores cecanas al megarón de la reina de Cnossos, próximo asimismo de la sala de los Labrys (de las bipennas o Laberinto de Cnossos). Veamos como curiosamente el tipo de arquitectura coincide en mucho con la estética del capitel y columna del Cortijo del Ahorcado (aunque les separen casi mil años) -agradecemos al patronato Palacio de Cnossos, nos permita divulgar nuestras imágenes-.
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.B) SOBRE LA INEXISTENCIA DE ARAS PIEL DE BUEY, EN LAS ZONAS DE LAS QUE PROCEDEN:.
Por todo lo expuesto en párrafos anteriores, parecería evidente que los altares peninsulares tendrían que ser igualmente un reflejo de aquellos que les anteceden, hallados en el otro lado del Mediterráneo. Pero no es así, pues como hemos visto en Tartessos y en gran parte de la Iberia protohistórica aparece la figura sagrada en forma `piel de toro´, como símbolo propio y totalmente ajeno al mundo fenicio. Por lo que -de algún modo- no se explica la inexistencia en Oriente Medio o en el Egeo, de algún ara (o aschera) de sacrificio con esta linea del curtido. Mientras esta forma abunda en la Península (en los suelos, tumbas, joyas o mesas). Por lo que decimos, se podría concluir que si al "otro lado del Mediterráneo" (desde Anatolia a Egipto), no se ha hallado ningún altar semejante a estos ibéricos que estudiamos -imitando al cuero-. Ello significaría que la forma de estas es propia y que como mesa sagrada, solo se desarrollaron en nuestras tierras. 
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Pese a todo y aunque no se encuentre este diseño imitando al curtido en los objetos ceremoniales de Oriente Medio, Anatolia o Grecia; en verdad y a mi juicio, los altares de los que hablamos procederían de influencias neohititas y cretochipriotas, culturas donde esta ´piel de buey` es más que común. Tanto que no solo es un signo de escritura, como repetidamente hemos dicho, significando entre los minóicos y chipriotas la letra "A" (y para los luwios el ideograma de "casa"). Sino que es el símbolo más sagrado de la religión cretense, donde adoraba al Labrys o la bipenna; con un diseño y sentido que pudo confundirse o identificarse igualmente con una piel de toro (o el lingote). Puesto que en los ritos ctónicos minoicos, aquel que mataba al morlaco feroz de Minos (quien vencía en el Laberyntos al Minotauro,en el salón del Labrys ) era el que obtendría la victoria sobre el reino de Cnossos -el hacha doble o la llave del Laberinto-.

Unos .Cultos ctónicos, cuyo significado repetidamente he analizado y descrito en numerosos artículos y libros míos, donde siempre narramos como ese Laberinto sublimaba el camino buscando los metales y por lo tanto, hacia el lugar de donde procedía "el arma sagrada". La "Bipenna" que coronaba el centro de aquella estancia de Cnossos, como herramienta a la que se rendía culto, significando la prosperidadad, la protección y el valor en la guerra (en plena Edad del Bronce). Hacha doble cuyo rito y veneración estaban unidos a la victoria sobre el toro (animal que se encomendaba a Posidón y se identificaba con las olas). Todo lo que describiría claramente el camino o la ruta de los navegantes minoicos hacia los metales (a los yacimientos lejanos). Singladuras buscando el bronce, entre las que destacaban aquellas que lograron realizar hasta las riquísimas minas de cobre, estaño, oro y plata del remoto Occidente mediterráneo -la Península Ibérica-. Por cuanto el hacha se relacionaría totalmente con el lingote -de donde se obtenía, en su fundido-; tanto como la piel del buey sería la forma dada para este talento, que marcaba el valor económico de la época. Mitos, costumbres y símbolos que llegarían a nuestra Península finalmente (entre los siglos IX al V a.C.) importados principalmente desde las costas de Ugarit y de Chipre. Quizás traidos muchos de ellos por gentes del mundo fenicio; debido a que en esta época de Tartessos, Chipre ya estaba bajo la influencia y la protección de Tiro y Sidón.

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SOBRE ESTAS LÍNEAS: Nuevamente, tumbas minóicas procedentes de la necrópolis de Rethymnos (postpalacial, hacia el siglo XVI a.C.), expuestas en Eritrea -agradecemos al museo de esta ciudad, nos permita divulgar nuestras imágenes-. Observemos en primer término el sarcófago que luce dos toros (uno retinto y otro negro) sobre lineas abstractas en forma de astas, que simulan los altares de cuernos en los que eran inmolados. El dibujo supone o figura como se ofrendarían los dos morlacos (que parecen realmente salvajes); un ritual que debemos suponer en favor del difunto. La forma y los adornos que rodean a las reses dejan ver claramente que son mesas, en cuyos extremos se hallaban cuernos (muy semejantes a las que manda La Biblia repetidamente hacer; concretamente primero a Moises, en Éxodo 37).
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El motivo de esta similitud de rituales y de altares entre los minóicos y los judíos, se debe -a mi juicio- a que los cretenses se refugiaron por dos veces, en la zona y costas de Israel. Lo que sucedería en sus dos principales huidas: Primero como minóicos, tras el 1650 a.C. con el dasastre del Tera-Santorino, cuando se ven obligados a dejar Creta por el terremoto-volcán. Y luego como micenios; unos tres siglos después, con la llegada de las invasiones dorías (hacia el XI a.C.). Todo lo que parece una hipótesis perfectamente mantenible; pues durante el siglo XVII a.C., las zonas menos dañadas por el desastre del Tera se hallaban a partir en este área de la actual Israel. Además, el asentamiento de gentes huidas del volcán en esta zona de Canaán, pudo obligar a los antecesores de los hebreos a marchar hacia Egipto (tal como narra el Antiguo Testamento). Finalmente, durante los siglos XII y XI a.C. se formaba el reino de Israel, entre cuyos habitantes se incorporan al menos dos tribus de origen micénico (principalmente la de Golán). 

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ABAJO: FOTOCOMPOSICIÓN REALIZADA POR MÍ SOBRE EL MEGARÓN DE CNOSSOS. En la imagen, vemos el salón del trono del palacio de Minos, en el cual he superpuesto dos detalles: En su medio, el ara con forma de Labrys de Lerna (sustituyendo al aschera circular que tiene) y al fondo y superpuesto, el fresco de uno de los frontales del sepulcro de Hagia Triada (postpalacial comienzos de siglo XIV a.C.). En la escena sobre la pared, se representan sacerdotisas venerando el hacha bifaz, en una recreación que he realizado para mostrar como pudo ser una ofrenda frente al rey de Cnossos. Observemos en ella dos Labrys (bipennas dobles) sobre las columnas, entre las que cuelga un caldero ritual, al que se acercan las oficiantes (para libar o volcar en él sus ofrendas). Por su parte, en el centro del Megarón he sustituido un altar en forma circular simple que tiene el de Cnossos, por el del palacio de Lerna, con fondo en forma de Labrys -agradecemos al Patronato Palacio de Cnossos y al Museo de Heraklion, nos permita divulgar nuestras imágenes-.

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C) SOBRE EL ORIGEN DE ARAS PIEL DE BUEY, POSIBLEMENTE IMPORTADAS DESDE TIERRAS DE CANAÁN:
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Como en los párrafos anteriores a las fotos exponíamos; personalmente creo que estos altares tartessios en forma de cuero, descienden de un diseño minóico. Símbolo sacrosanto para Creta, desarrollado durante la época de los palacios (entre los siglos XVII al XV a.C.) y que fue extendido durante el periodo postpalacial hacia Anatolia y Chipre (desde el XIV al XII a.C.). Una forma nacida primero del "hacha plana" de la Edad del Bronce y que terminaría transformada en la bipenna, como objeto de adoración (el Labrys). Diseño que pasó finalmente a identificarse con el lingote; dando una forma parecida a las piezas de cobre fundidas, que comerciaban los chipriotas, creto-egeos y anatolios, durante los siglos XIII al X a.C.. Talentos de unos veinte a treinta kilos de metal, en los que imitaban de la piel del toro (aunque su forma inicial debió ser la bifaz); por ser la cabeza de ganado y el cuero curtido, los objetos en los que se medía la economía de entonces. Pudiéndose valorar de ese modo, a cuantas reses o pieles, correspondía cada pieza o talento; sustituyendo estos lingotes a las hachas -con las que se debió comerciar hasta entonces, usándolas prácticamente como moneda de cambio-. 
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Consecuentemente, aunque no sabemos de qué forma llegó hasta nuestras tierras ese dibujo sagrado para los cretochipriotas (de hacha o curtido); es evidente que fue conservado en Iberia con una simbología y valor semejante. Todo lo que se debe seguramente a la venida hasta nuestras tierras gentes huidas desde Creta, Chipre y Ugarit -o de las proximidades de Fenicia-. Pero sobre todo, la razón de la importancia que los iberos pudieron dar a este símbolo (tanto como para mantenerlo y con semejante significado) nace por la similitud entre el mundo minoico y el peninsular. Unas civilizaciones -la de Creta y la de Iberia- basadas en la navegación, en la metalurgia y en el toro -como totem de la defensa y de la economía; como animal bravo y fiero-. Todo lo que se ve descrito en la mitología e historia minoica tanto como en la penísular (celtíbera, tartessia o lusitana...); donde por doquier aparecen leyendas y motivos de adoración a bovino. Hechos que se acompañan en el caso hispano prerromano, por infinidad de esculturas representando toritos, que no son vacas ni becerros, sino morlacos "bien enteros". Unas reses protohistóricas de Iberia, que nos recuerdan relatos como el del Toro de Creta -de Hércules-; leyenda que está totalmente inspirada a la micénica del Minotauro, pero recogida siglos después y encarnada ya en un héroe griego (como lo era el tebano Heracles). 

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SOBRE ESTAS LÍNEAS: Torito ibérico de Écija (hallado en el llamado Cerro de las Balas; propiedad del Museo Arqueológico de Écija, al que agradecemos nos permita divulgar nuestra imagen). Como podemos observar, no se trata de ningún buey, ni menos de una vaca; sino que esta escultura corresponde a un buen morlaco. Algo que todos los "mozos" aficionados a los toros saben en España, ya que ninguno se atreve a acercarse mucho a un animal cuyas "turmas" cuelguen como las que tenemos en imagen; pues ello indica que se trata de un toro y no de un novillo. Lo que quienes han estudiado el mundo del toro saben, siendo reconocido que el tamaño de los testículos marca la edad y la bravura (su peligrosidad); motivo por el cual en este que vemos en escultura se han tallado de manera similar a "un higo". Fruto que simbolizaba la fertilidad y la suerte, relacionado con la feminidad y con la eugenesia. Por su parte, en el pasado artículo veíamos como la cara y cuello de este toro de Écija, están escuplidas con técnicas cercanas a los trabajos que se hacían en Chipre (también en piedra caliza y unos siglos antes). Tallando en forma de cortina las arrugas del bóvido y los ojos a modo de almendras.
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ABAJO: Vista posterior de los llamados Toros de Guisando (en venta Juradera, El Tiemblo; Avila). En la foto podemos apreciar como estas esculturas colosales vettonas, muestran bovidos enteros y no castrados; todo lo que hace suponer que se trata de ganado bravo (o bien silvestre, quizás del tipo avileño y que en su gran mayoría embiste -más aún antes de ser descastado y bien separado en razas; como se hizo trás el siglo XVIII-).

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Por todo cuanto expreso, creemos que los altares tartessios que imitan al cuero, procederían desde la forma del Labrys y en relación con el culto al toro, al metal, al curtido y al lingote. Un hecho primigenio que hemos podido ver en el altar de Lerna, "achera" que guarda un diseño igual al crisol de fundir hachas, tan similar al cuero bovino (ver imagen sobre estos párrafos). Aunque la linea sagrada de estas aras peninsulares que semejan el lomo de "bos", procede particularmente y en mi opinión, de la unión entre esa bipenna y el recuerdo al altar de cuernos (una mesa ritual con astas, existente en Creta y en Mesopotamia, pero que proliferaba entre los judíos en tiempos de Tartessos). Un tipo de mesa y de "caja recubiera" para cremar, con pitones en los lados; modelo de altarl que en un principio era ya usada por cannaneos, minóicos y micénicos (e igualmente utilizada por los hititas y mesopotamios). Pero que -como sabemos- era ya patrimonio de los judíos y de algunos pueblos de Canaán, en tiempos de Tartessos (entre el VIII y el V a.C.).
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Es en este momento es cuando vemos en nuestras tierras una proliferación de mesas sagradas semejantes a las de holocausto hebreas y que reconozco como una imitación de esas aras con astas, pero interpretadas en la forma del cueros -o de Labrys-. Un tiempo que comienza precisamente cuando Asiria está sembrando la destrucción por todo Oriente Medio. Realizando invasiones, asedios e incursiones que terminan por hacer caer a Tiro y Sidón, tanto como por derrotar a Israel, llevando al cautiverio en Babilonia a la mayoría de sus habitantes. Momento histórico en el que hemos de pensar que los fenicios y hebreos que pudieran, huirían por mar de esta devastación asiria. Pues por entonces, las guerras contra Israel comenzadas en el 722 a.C. y fueron terribles; culminando con la invasión de Nabucodonosor (quien llega a destruir el Templo en el 586 a.C., esclavizando a su población). De tal modo es obligado considerar que en estos siglos (del VIII al VI a.C.) muchos fenicios y judíos pudieron embarcarse en "Naves de Tarshish", huyendo del horror, para llegar hasta nuestras tierras. Un lugar muy lejano, donde lograrían vivir sin ser subyugados o eliminados, y donde posiblemente impusieron algunas de sus costumbres.
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Debiendo considerarse como perfectamente posible el establecimiento de comunidades israelitas (junto a las fenicias) en la Península durante este tiempo que decimos; al menos hasta que en el 536 a.C. pudieron regresar a su tierra. Debido a que trás el 537 a.C. Israel y sus habitantes fueron liberados por Ciro, quien tras vencer a los asirios, devuelve su patria a los hebreos. Un momento en el que también hemos de considerar que muchos de los fenicios pudieron reestablecerse en sus zonas de origen, aunque siempre bajo el dominio aqueménide. Pues desde que Ciro vence a los babilonios, las ciudades de Tiro y Sidón pasaron a pagarle tributo; habida cuenta que anteriormente habían llegado a un acuerdo "amistoso" semejante con los asirios. Unos hechos históricos de enorme importancia y que debieron fraguar las migraciones hacia nuestras tierras, sobre todo cuando desde el 672 hasta el 668 a.C. Esarhadón y Asurbanipal asedian terriblemente a Fenicia (sin lograr del todo doblegarla). Todo lo que se repite unos cien años después, siendo Nabucodonosor quien vuelve a cercar duramente las capitales púnicas y aunque sin lograr vencerlas del todo, somete a Tiro y a Sidón a pagarle tributo en el 574 a.C. (diez años después de haber destruido Israel y esclavizado a sus habitantes)-.
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.SOBRE ESTAS LÍNEAS: Altar del incienso grabado de "An Illustrated History of the Holy Bible", publicado por Henry Bill (1871) en la W. Struse Collection. En el grabado se representa el altar del incienso, tal como lo manda contruir Yahvé y sobre el que oficia el Sumo Sacerdote de Salomón, al que vemos con el Efod y el pectoral de Aarón (adorno en el pecho que relaciono plenamente con los colgantes de El Carambolo). Como podremos leer en La Biblia -en las citas que recogemos en (6)-; el del incienso se trata igualmente de un altar con cuernos, fabricado con madera de acacia y recubierto de metales preciosos (de un Codo por un Codo de ancho y de dos Codos de alto -recordemos que 1 Codo sagrado de Israel, se corresponde con el Codo Real egipcio, en tiempos de Akhenatón = 525 centímetros aproximadamente-).
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Sobre este ara manda Yahvé quemar incienso al atardecer y al anochecer, no pudiendo libarse otra ofrenda; pero ordenando que los cuernos sí fueran purificados anualmente con una limpieza hecha con sangre (de carnero y buey). Lo que recoge el Éxodo con las palabras: "Y sobre sus cuernos hará Aarón expiación una vez en el año con la sangre del sacrificio por el pecado para expiación; una vez en el año hará expiación sobre él por vuestras generaciones; será muy santo a Jehová". Explicando con mayor exactitud el Levítico: "Entonces saldrá al altar que está delante del Señor y hará expiación por él, y tomará de la sangre del novillo y de la sangre del macho cabrío y la pondrá en los cuernos del altar por todos los lados. Y con su dedo rociará sobre él de la sangre siete veces, y lo limpiará, y lo santificará de las impurezas de los Israelitas" (7).
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ABAJO: Dibujo mío en el que vemos al dios Elell, identificado con el Enlil mesopotámico, deidad del Cielo y de la tierra hitita. Este, procede claramente del "Eil" sumerio, dios del firmamento y principalmente de la tormenta, por lo que en ocasiones se identifica con el Teshub llamado entre los hititas Tarhunt (que portaba el hacha doble). Eran divinidades en su mayoría adoradas en relación con los cambios climatológicos y los fenómenos celestes (la tormenta, la luz, el rayo etc) y solían figurarse en la forma de un toro, o bien eran venerados sobre un carro tirado por bovinos. Su culto se remonta al cuarto milenio a.C. entre los sumerios y donde las representaciones de aquel que llamaban "Enlil" eran la de un ser mitad hombre y mitad bóvido. Todo lo que se relacionaría con el Minotauro, sino fuera porque en el caso de Enlil, su morfología es la de un "bos" con cabeza de hombre (y no a la inversa).
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En algunos de nuestros artículos hemos tratado en profundidad acerca de estos divos (comunmente alados) con cuerpo de toro y testa humana, que aparecen en la Mesopotamia del tercer milenio a.C. como deidades protectoras del ganado y la fertilidad. Tanto es así, que entre los persas, aquellos seres -medio hombres, mitad vacunos y con alas- se situaban en las murallas, para que protegieran las ciudades; siguiendo así el culto a Enlil y denominando Lamash (o bien Ankal) a aquellos bienechores androtauros. Ciclos como los de Gilgamesh y Enkidu, se relacionan todo ello y hasta con los mitos importados milenios después al Mediterráneo, en los que -por ejemplo- Heracles termina venciendo al toro con cabeza humana (llamado Aqueloo). Quimeras e historias que igualmente existieron en nuestras tierras; donde se acuñan monedas con esta imagen del hombre toro o donde aparecen estatuas como la Bicha de Balazote (8).
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Siendo común en casi todas religiones y culturas antiguas del Mediterráneo y Oriente Medio, que el dios de la tormenta y del cielo se identificase con el novillo; al ser totem de la fuerza y de la bravura. Con aquellos toros llevaron a cabo dos modos de sacrificio (fundamentales): Uno de tipo guerrero y plenamente cruento, descendiente de las religiones de la Edad del Bronce, en el que el "oficiante" había de luchar contra la bestia para matarla o dominarla y tras ello ofrecerla al dios o al rey. El segundo (extendido durante la Edad del Hierro), suponía que el hombre ya no tenía que poner en peligro su vida para regalar ese tributo al dios. Permitiéndole dar la ofrenda al templo (un choto o buey manso) donde los sacerdotes procedían a inmolarlo, repartiendo posteriormente sus vísceras y carnes -en un banquete o cremación divina-.
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Este segundo tipo de oficio, marca como principio tan solo entregar una parte de nuestra labor o trabajo y no la sangre ni la vida del ser humano (siquiera ponerla en peligro). Consistiendo en ello gran parte de la "reforma" que realizarían los rituales mosáicos; que se enfrentaban a los ancestrales cultos en los que se expiaba el mal ofreciendo a humanos o bien obligándoles a ponerse en peligro (ante fieras, frente a fenómenos naturales o en lugares y situaciones donde era díficil sobrevivir). Frente a estos sacrificios comunes a la Edad del Bronce y en los que el hombre era entregado a la serpiente, al león (y más comunmente al toro bravo). Llegarían los impuestos por la rama abrahámica de religiones (culminada en la de Moisés) que ordenaba matar al primer choto nacido de becerra, como ceremonia de rescate. Pago tras la que el primogénito de una familia quedaba liberado de los ritos de muerte y tan solo atado al templo en calidad de levita (como primer hijo, cuya vida nunca debía ofrecerse a Dios sinó ser "contabilizada" en el templo -tal como el Sacrificio de Isaac les enseñó-).
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D) SOBRE EL USO Y SIMBOLOGÍA DEL CURTIDO 

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Quizás pensemos que el cuero o los curtidos no pudieron tener tanto valor como para convertirse en un producto básico, con el cual regular el precio medio del mercado. Aunque para comprenderlo hemos de pensar en un mundo como el de la Edad de los Metales, en el que todo se fabricaba con maderas y cerámica; con huesos, pieles y bronce (posteriormente, con hierro). Por lo que para marcar unas estimaciones primeras de cambio, debieron de hacerlo por comparación desde un objeto de difícil manufacturación, pero de enorme utilidad; un enser imprescindible de fabricar, pero ajeno a la artesanía (propiamente dicha). Siendo así lo más indicado para usar era el cuero, como patrón de cambio; debido a que la cerámica y la madera estaban al alcance de todos (sin poder consistir en un "valor base", perteneciendo al mundo de la artesanía casera, de fácil producción).
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La hipótesis que presentamos es la más simple, ya que las pieles curtidas eran en verdad el principio del escalafón de mercado industrial (sin poderle faltar a casi nadie). Pues con este material se hacían desde los zapatos a las vainas de armas (los herrajes, monturas, trinchas y cinchas), y hasta prácticamente todos los objetos de uso cotidiano -la mayoría de los que hoy en día vemos en plástico-. Siendo así, no nos debe extrañar que el cuero fuera el valor inicial desde el que se marcó el de la cabeza de ganado (correspondiendo en cada momento el precio del animal vivo a un número de pieles). Algo que finalmente se completaría con un cambio de estas reses y cueros, por cobre, oro o plata; fijándose una estimación de animales o curtidos, en base a cada peso de metal. Todo lo que dependería de la riqueza y del momento en cada Sociedad o grupo; donde se valoraría mucho más el oro y menos el ganado o el cuero, si las gentes eran ricas y ociosas. Mientras, por el contrario, donde la pobreza asolara a sus habitantes, tan solo se apreciaría la carne y las pieles de los animales, considerando tan solo el metal útil para hacer armas y defenderse.
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Todo lo que hemos explicado en el párrafo anterior, otorgaría unos precios al oro, la plata o el cobre; que se valuaban conforme la economía de cada lugar y tasados pricipalmente en cabezas de ganado -y en relación al cuero-. Siendo esta la hipótesis más simple de como nació y se mantuvo el mercado antes de la creación de la moneda. Resolviendo además esta teoría la unión de conceptos que hubo en esas épocas, entre el hacha doble (de metal) y la piel del animal. Porque el cuero y la bipenna (que se parecen en sus diseños), se tasarían durante la Edad del Bronce bajo unos mismos baremos mercantiles (pevios a la aparición de la Moneda). Algo que hemos visto claramente en nuestros estudios, pues las hachas debieron ser -en sí mismas- las primeras monedas que existieron, o las primeras piezas de metal con las que se comerció (lo que llevaría a valorarlas en cabezas de ganado y en pellejos curtidos). Armas que -quizás por motivos de seguridad- más tarde se sustiruirían por lingotes; entre los que destacaron aquellos de cobre que imitaban una piel de buey. Talentos cúpreos que en un principio (en la Creta minóica palacial) eran semejantes a la gran bifaz y que en etapa micénica transforman su linea identificándose más con cueros. Todo o que indica que el mercado de metal dejaría en esta etapa de tener un carácter puramente militar, para pasar contener un sentido pecuniario (de pecunia = dinero = economía = pecus = ganado).
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SOBRE ESTAS LÍNEAS: Lingotes en forma de pata de animal de Shandong (China), una "acuñación" del metal que estuvo en circulación hasta el siglo XX -tal como las muestra el MAN, al que agradecemos nos permita divulgar nuestra imagen-. Estas "monedas" en forma de pezuña de vaca o de casco de caballo, se estandarizaron por todo Asía; siendo comunes en gran parte de China, Korea, Mongolia (incluso en el Japón). Su significado claramente marcaba un número de animales (cabezas de ganado o bien equestres) a cambio de la pieza o peso del metal. Al parecer, la institucionalización de este modelo de "lingote-patita", como medio de equivalencia se lleva a cabo en la China de nuestro siglo IX, aunque estuvieron en uso hasta mediados del XX (apenas hace unos sesenta años). Como podemos observar, su paralelismo con los talentos en forma de piel de buey es inmediato; tanto como lo sería el significado de estas "patitas" de ganado y el cuero (talento "oxhide"), con el método común de medir las riquezas.
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ABAJO: Moneda siciliana de etapa cartaginesa, que muestra un "cuero" en su reverso. Tal como decíamos, es muy común poder confundir estos diseños parecidos al pellejo de buey (y los lingotes del mismo tipo), con instrumentos musicales; porque una gran parte de los intrumentos antiguos se fabricaban con cuero -para que tuvieran resonancia-. Debido a ello, en artículos previos presenté como habíamos deducido que la bandeja de La Joya no contenía propiamente lingotes en sus dibujos, sino "tamburas" -o panderos cuadrados-, que se fabricaban tensando el cuero (ovino) sobre un bastidor. Evidentemente, el aspecto de esos panderos era igual al del lingote, aunque en La Joya, los vemos en manos de sacerdotisas -que los blanden y golpean, haciendo sonar flautas y crótalos-. Todo lo hace pensar que lo allí representado son instrumentos musicales. Igualmente sucede con esta imagen del reverso de moneda, que comunmente se ha pensado era un lingote "oxhide". Aunque si la observamos bien se trata de una "pandura" o guitarríta de dos cuerdas, construida igualmente sobre un cuero tansado. Donde un mástil, con dos clavijas delata claramente que lo que vemos en la acuñación; que no es el recuerdo del lingote cretochipriota, sino smplemente un instrumento musical (de semejante forma al "Keftiu", por estar fabricado con piel).

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Añadiremos algunos conceptos, para comprender plenamente por qué debemos considerar que el cuero hubo de estar en la base de la pirámide industrial y el oro en la cúspide de la económica. Pudiendo tasarse el metal el pieles o cabezas de ganado, desde el momento en que se institucionaliza un intercambio basado en estos valores. Para explicarlo resumidamente bastará indicar que un mercado regular (sin modificaciones, ni engaños en el trueque) se inicia marcando unos precios con una base estandarizada. Evitando primero las estafas a través de un control acordado entre las personas que comercian; intemediación o juicios normalmente llevada a cabo en la Antigüedad por sacerdotes (quienes guardaban en sus templos las medidas, los pesos y las bases metrológicas; sabiendo determinar también la pureza de metales).
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De tal modo, una vez establecido un "peso" con coeficiente de cambio (equivalencias exactas a otros) comienza por iniciarse la cadena alimenticia de "trueque". Poniendo precio y peso a las carnes más baratas (avícolas), que se equipararían a otras más caras (de ovino) y a su vez, a las mas apreciadas (la de bovino). De un mismo modo y en paralelo, se crea la pirámide de alimentos vegetales, en base a pesos y necesidades del producto (pan, verduras, frutas y etc). Todo lo que en un momento determinado exige la utilización de un valor "comodín", algo semejante a una moneda y que en muchos casos fueron piezas de metal, abalorios e incluso semillas (como las de chocolate).
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Aquí se llegaría al punto de determinar ya el precio abstracto de los objetos, e incluso de las tierras y viviendas. Por lo que el siguiente paso es introducir como medida estandarizada las cabezas de ganado (de mayor a menor tamaño) y sobre todo, de los cueros y curtidos -relacionando su precios con el de las reses-. Siendo así, una porción de tierra cultivable podría cambiarse por un centenar de vacas; o una vivienda comprarse por un rebaño de ovejas. Aunque, si queremos comerciar de un modo rápido y sobre todo con gentes de otras tribus -de ciudades distantes o de lugares lejanos-, ya tendremos la obligación de marcar un valor "comodín" e inalterable, perfectamente transportable, con cambio y uso equivalente en todo lugar. En ello, las joyas o abalorios, sustituirían a los cueros o pieles como primer objeto perfectamente y exportable, pero dificialmente valuable y equivalente. Por lo que, durante la Edad del Bronce, sería el "comodín" de mayor equivalencia y de mejor tasación aquel que se hiciera con piezas iguales y enseres del mismo tamaño, fabricados de este metal (cobre o bronce). Siendo el mejor valuable en principio, un simple hacha.
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De ello, los últimos precios a acordar y los primeros en la cadena de cambio; serían el del peso del cobre, estaño, plata y oro. Valores que se equipararían del ganado y al curtido; por lo que en cada caso -lugar y época-, se establecía una tasación a cada pieza y pureza de metal. Objetos que una vez fundidos en Talentos, Minas o medidas (de cobre y estaño), que se equipararían con el oro y la plata -usada por reyes y nobles en sus tumbas o en sus joyas-. Todo lo que increiblemente se podría tasar a su vez correspondiendo con un número de bueyes o de curtidos bovinos; e incluso, se equivalían con el precio de las tierras, las siembras, el ganado; o con cualquier mercancía (que sucesivamente se incorporan en la cadena de precios de mercado). Por todo ello, aunque la base inicial de cambio debió ser el curtido o la cabeza de ganado; asimismo el valor "comodín" (igual de útil en todas partes) estuvo en una media común del bronce: El hacha. Bipenna sagrada que se convierte poco a poco en un lingote estandarizado; por cuanto los talentos que en un principio imitaban al hacha plana (las bifaces, usadas en etapas antiquísimas como "moneda"), pero finalmente fueron identificados con pieles o bueyes.
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Todo ello, nos lleva a deducir que el primer comercio (durante el tercer y segundo milenio a.C.) se hizo en las bases que determinamos: Trocando hachas por cueros y piezas de bronce por cabezas de ganado. Aunque en esta etapa también entrarían los objetos bellos y de adorno como valor de cambio; teniendo el oro, el ámbar y la plata un lugar en cada mercado y en cada momento. Basado en un sistema que posiblitaba también valorar casas o tierras; principalmente tasadas en bienes "superiores", como el ganado y las bifaces (e incluso en piezas de oro y ámbar). Al igual que iniciar un mercado "externo" antiquísimo, en el que la medida fuera este hacha y su relación de precio con el buey (o las pieles curtidas). Historia del mercado que nunca olvidaron los que controlaban la economía antigua; debido a lo que gran cantidad de monedas se acuñaron con la efigie del toro (o del buey), del mismo modo que los talentos o minas tenían ese bóvido como marca. Algo que llega hasta en época romana, donde un solidum (de oro) se tasaba en un buey; considerándose este el salario medio -el de un soldado legionario-, que en la Iberia prerromana se correspondía a treinta y ocho denarios de plata. Un mismo territorio que aún cobraba tributos en forma de cueros curtidos, como señala Diodoro, cuando narra como hubieron de pagar con trescientas pieles de buey las ciudades de Numancia y Termancia, en el año 140 a.C. (9) .

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BAJO ESTAS LÍNEAS: Ajuar encontrado en Arroyo Culebro (Leganés, Madrid), fechado entre el 750 y el 450 a.C.; que comprende dos recipientes de cerámica y veintidós pulseras-lingote de bronce -propiedad del Museo de Alcalá de Henares, al que agradecemos nos permita divulgar nuestra imagen-. El hallazgo es de gran importancia para cuanto venimos exponiedo, pues hemos de considerar que estos brazaletes no son propiamente adornos del difunto; sino lingotes u objetos de prestigio, cuyo significado se relacionaría con el valor del metal en su época. La forma dada de pulseras al lingote, permitiría viajar con ellos y transpotarlos facilmente; vendiéndolos o cambiándolos, cuando así lo necesitase quien los llevara (hombre o mujer). Siendo de algún modo un "modo" la moneda de fines de la Edad del Bronce ibérico, (aunque el hallazgo se fecha a comienzos del Hierro Peninsular, todavía quedaban siglos para la aparición de acuñaciones en nuestras tierras; por lo que hemos de considerarlos vinculados a una etapa con modelos de la Edad del Bronce)

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CITAS:
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(1): A los interesados en conocer más sobre el origen y la herencia micénica entre los judíos, les aconsejamos leer nuestra entrada: LOS HEREDEROS DE MICENAS: Su establecimiento en Israel y su relación con Tartessos (De "Lo invisible en la mitología": Los bueyes de Gerión en el tesoro de El Carambolo. Parte LXVII). HABLA ACERCA DE DÓNDE FUERON LOS PUEBLOS QUE CONFORMARON MICENAS, TANTO COMO DEL ORIGEN Y LUGAR EN EL QUE SE ESTABLECIERON MUCHOS DE LOS LLAMADOS "DEL MAR": LAS COSTAS DEL ACTUAL ISRAEL http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2012/10/blog-post_19.html
(2): El Becerro de Oro: Éxodo 32:4-8
(3): Textualmente los referidos autores escriben: "Este mitema de la piel de toro y el sacrificio primordial también pudiera explicar el significado de los llamados ‘morillos rituales’, Mondidolen o Mondhörner del Bronce Final, que ofrecen forma de ´cuernos` más que de ´crecientes lunares`, aunque se discute su significado concreto, tradición que se ha relacionado con los ´Cuernos del Altar` que de forma reiterada cita la Biblia (Loré, 2004: 51) y que, indirectamente, pudiera estar relacionada con el mito de Telepinu y el ‘Toro Celeste’ del mito de Gilgamesh" PAG 257 de "El mito de Telepinu y el altar primordial en forma de piel de toro". CuPAUAM 37-38, 2011-12, pp. 241-262
(4): La aleación perfecta para obtener un bronce tenso que no se partiera con el choque de espadas, parace que era de un 82% de cobre y un 8% de casiterita. Esta fórmula ya se encuentra en el armamento de la Edad del Bronce, principalmente entre los pueblos más avanzados; Egipcios, Mesopotémicos, e incluso cretenses y micenios. El problema, tras el hallazgo de aquella aleación perfecta, era conseguir el estaño, que se había agotado en el Mediterráneo ya a comienzos del segundo milenio a.C..
(5): Comentábamos en anteriores estudios que M. ROSARIO LUCAS PELLICER y ENCARNACIÓN RUANO RUIZ, en 1988 realizaron un interesante estudio acerca de la aparición del Labrys (o la figura de bipenna) en la etapa prerromana peninsular. Acerca del capitel que tratamos escribían en su trabajo "El Cortijo del Ahorcado (Baeza, Jaén) estudio de los restos arquitectónicos de época ibérica" -M. ROSARIO LUCAS PELLICER ENCARNACIÓN RUANO RUIZ en Espacio, Tiempo y Forma, Serie II, H.Antigua; t. I 1988 págs. 79 a103- .
Texto (sic):"García y Bellido en su monografía La Arquitectura entre los Iberos (1945, págs. 93-96), repite sucintamente los datos proporcionados por Mélida y denomina ´cúbico` al capitel encajado en la columna (el exhi bido en la sala)" pag 80. Sobre los capiteles: "la Cara (a), Limitan los flancos dos líneas paralelas, a modo de columnillas abultadas, prolongadas en los extremos por sendos apén dices cuadrangulares con dos lados cóncavos (el diseño se asemeja al denominado de `piel de buey´ o `doble hacha´). pag 84 . Acerca de las columnas que los sujetan y el recinto del Cortijo del Ahorcado, que: "Columnas rematadas en un tipo de ´capitel de zapata` muy próximo al que estudiamos debieron utilizarse con cierta frecuencia desde el Minóico Medio. No se conocen ejemplares auténticos sino versiones que atestiguan esta función de sostén empleando, quizá, elementos de madera: en el llamado `Vaso de los Boxeadores´ de Hagia Triada, Creta (Handbuch der Architektur, Band I cit. en D. S. Robertson, 1981, pág. 43, fig. 7) se reproduce este modelo de columna muy semejante a la del Cortijo del Ahorcado pag 88. Relacionándolo con el mundo minoico añaden que: "Otro documento a recordar es una terracota de Cnossos que muestra una columna con un ´capitel` semejante sobre el que se representaron las cabezas de los troncos de madera (A. Beltrán, 1949, fig. 162, 11, III)". pag 88
(6): El altar del incienso en La Biblia: Se refieren al altar en citas de: EZEQUIEL 43,16,20 y 43,13,17. JUDIT, 9,8; SAMUEL, 16 1 y 10 1; JOEL, 2, 1; AMOS, 3, 6; ZACARÍAS 9,14 .
Siendo muy especial la descripción que da en Éxodo (37, 25-28): // 30 Harás asimismo un altar para quemar el incienso; de madera de acacia lo harás. // 2 Su longitud será de un codo, y su anchura de un codo; será cuadrado, y su altura de dos codos; y sus cuernos serán parte del mismo. // 3 Y lo cubrirás de oro puro, su cubierta, sus paredes en derredor y sus cuernos; y le harás en derredor una cornisa de oro. // 4 Le harás también dos anillos de oro debajo de su cornisa, a sus dos esquinas a ambos lados suyos, para meter las varas con que será llevado. // 5 Harás las varas de madera de acacia, y las cubrirás de oro. // 6 Y lo pondrás delante del velo que está junto al arca del testimonio, delante del propiciatorio que está sobre el testimonio, donde me encontraré contigo. // 7 Y Aarón quemará incienso aromático sobre él; cada mañana cuando aliste las lámparas lo quemará. // 8 Y cuando Aarón encienda las lámparas al anochecer, quemará el incienso; rito perpetuo delante de Yahveh por vuestras generaciones. // 9 No ofreceréis sobre él incienso extraño, ni holocausto, ni ofrenda; ni tampoco derramaréis sobre él libación. // 10 Y sobre sus cuernos hará Aarón expiación una vez en el año con la sangre del sacrificio por el pecado para expiación; una vez en el año hará expiación sobre él por vuestras generaciones; será muy santo a Yahveh.
(7): Levítico 16:18-20
(8): PARA AMPLIAR CONOCIMIENTOS, PUEDEN CONSULTAR NUESTROS ARTÍCULOS: /// 107º EL HOMBRE-TORO DIOS DE LA FERTILIDAD Y ORIGEN DE LA MONARQUÍA -de "el frigianismo en la Cultura Ibérica", capítulo 9º (Parte LXXVIII de: "Los bueyes de Gerión en el tesoro de El Carambolo")-. SE TRATA DE LAS REPRESENTACIONES MESOPOTÁMICAS DEL TORO ANDROCÉFALO COMO PROTECTOR Y A SU VEZ DE FIGURAS SEMEJANTES QUE HAY EN OBJETOS TARTESSICOS (TANTO COMO DEL ORIGEN DE LA MONARQUÍA EN BASE AL PENSAMIENTO GANADERO). http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2013/04/1-0-1-0-1-0-1-0-1-0-1-0.html /// 108 º El TORO, DIOS FLUVIAL DE LA FERTILIDAD (desde Apis, a los bueyes de Gerión) -de "El frigianismo en la Cultura Ibérica", capítulo 10º (Parte LXXIX de: "Los bueyes de Gerión en el tesoro de El Carambolo")-. DONDE HABLAMOS DE APIS COMO ORIGEN DEL SÍMBOLO DEL BUEY DIOS DEL RIO, Y SU RELACIÓN CON LAS RIQUEZAS, TANTO COMO AQUELLA CON LOS TOROS DE GERIÓN. VER: http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2013/05/el-toro-dios-fluvial-de-la-fertilidad.html /// 109, 110 y 111: Son tres entradas dedicadas al análisis histórico, simbólico y geográfico de la BICHA DE BALAZOTE de las cuales la preimera es la última en prelación es decir: /// 1ª-LA BICHA DE BALAZOTE (del Tammud babilónico al Aqueloo griego) -de "El frigianismo en la Cultura Ibérica", capítulo 11º (Parte LXXX de: "Los bueyes de Gerión en el tesoro de El Carambolo")-. DONDE SE HABLA DE AQUELOO Y SUS MITOS CERCANOS, RELACIONADOS CON LOS DEL TAMMUD BABILÓNICO. http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2013/06/la-bicha-de-balazote-del-tammud_2204.html /// 2ª- LA BICHA DE BALAZOTE (del Tammud babilónico al Aqueloo griego) CONTINUACIÓN 1º -de "El frigianismo en la Cultura Ibérica", capítulo 11º (Parte LXXX de: "Los bueyes de Gerión en el tesoro de El Carambolo")-. EN ESTA SE TRATA DEL TORO ANDROCÉFALO COMO SÍMBOLO DE FERTILIDAD EN CRETA, CHIPRE Y GRECIA. http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2013/06/la-bicha-de-balazote-del-tammud_8.html /// 3ª- LA BICHA DE BALAZOTE (del Tammud babilónico al Aqueloo griego) CONTINUACIÓN 2ª -de "El frigianismo en la Cultura Ibérica", capítulo 11º (Parte LXXX de: "Los bueyes de Gerión en el tesoro de El Carambolo")-. EN ELLA HABLAMOS DEL TORO ANDROCÉFALO EN LA ITALIA ETRUSCA, EN CERDEÑA Y EN LA PENÍNSULA IBÉRICA; TRAS LO QUE TRATAMOS SOBRE LA BICHA DE BALAZOTE. http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2013/06/la-bicha-de-balazote-del-tammud.html
(9): Diodoro; Biblioteca Historia; 33,16.

LA MESA DE ASTAS Y EL ALTAR EN PIEL DE TORO -parte segunda- (Capítulo 101 de: "Los bueyes de Gerión en el Tesoro de El Carambolo")

miércoles, 18 de marzo de 2015

EL ALTAR DEL TORO Y SU POSIBLE ORIGEN NEOHITITA -análisis del estudio de Almagro Gorbea, Lorrio, Mederos y Torres- (Capítulo 100 de: "Los bueyes de Gerión en el Tesoro de El Carambolo")

ÍNDICE GENERAL: Pulsando la siguiente linea azul se llega a un índice general del en el que se contienen más de ciento cincuenta artículos que hasta ahora hemos "subido". VER: http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2013/03/indice-de-entradas-con-algunas.html
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SOBRE ESTAS LÍNEAS: Dibujo mío, retrato del profesor y académico Martín Almagro-Gorbea, una de las mentes más prodigiosas hispanas en el terreno del Humanismo, la Historia y la Antigüedad. Perteneciente a una estirpe de historiadores y arqueólogos que son élite y modelo a seguir en nuestro país. Almagro Gorbea ha realizado algunos de los descubrimientos más importantes de fin de siglo, entre los que destacaremos en relación al presente artículo, los referidos a Pozo Moro (su carácter neohitita y su planta en forma de piel de toro). Por su parte, es hijo y continuador del profesor Martín Almagro Basch; quien encabezó el movimiento de investigadores que "transportó" la arqueólogía hacia "la modernidad". Variando fórmulas y teorías tan románticas como hipotéticas, por estudios científicos y técnicos. Una generación de verdaderos sabios -entre los que además de Almagro Basch, estaban entre otros: Blanco Freijéiro, Maluquer de Motes o García y Bellido-; quienes partiendo desde los conocimientos de personajes como Schulten, generaron un puente intelectual, aunando el siglo XIX con el XXI (en cuya labor la saga de "los Almagro" ha sido fundamental) .
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Me he permitido encabezar el presente artículo con un retrato a lápiz del profesor Almagro-Gorbea, descubridor de la forma "piel de toro" que guarda la planta en la tumba de Pozo Moro. Ilustrando con ello un nuevo artículo en el que intentaremos comprender más acerca del significado de aquellos altares con forma de cuero bovino, en los que oficiaban durante época y en edificios tartessios. Estudio que comenzaremos resumiendo y explicando lo que sobre de estas aras semejantes al pellejo de buey nos expone Martín Almagro Gorbea, en su trabajo intitulado: El mito de Telepinu y el altar primordial en forma de piel de toro (Ver cita 1). Quien junto a los profesores Alberto J. LORRIO, Alfredo MEDEROS y Mariano TORRES ORTIZ, analizan las características comunes, el simbolismo y el uso de estas aras; que proliferan por el Mediterraneo desde el segundo milenio a.C., a la Primera Edad del Hierro.
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ABAJO: También en otro dibujo mío, el Altar de El Carambolo en forma de pellejo, tal como lo publica (en fotografía de 2007) Jose Luis Escacena, con su señal de Aserah. Muy importante es la idea que sobre esta forma piel de toro defienden los profesores J.L. Escacena y Fernando Amores, quienes no ven relación plena entre el diseño de cuero (en aras y plantas de yacimientos tartessios) y los lingotes más antiguos -que tenían una misma forma-. Considerando más bien que en todo caso, los lingotes fueron los que imitarían al curtido; siedo aquellos talentos cúpreos llamados "pellejo de buey" (usados en el Egeo en Chipre o Cerdeña, desde el siglo XV y hasta XI a.C.), los que imitan ese lomo de toro (2) .
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Terminan los referidos profesores ESCACENA Y AMORES el texto que hemos recogido en anterior cita del siguiente modo: "Como mucho, entre estas joyas, los altares y los lingotes existe una relación de parentesco evolutivo basada en una plesiomorfía, es decir, en el hecho de compartir caracteres primitivos sustentados en una inspiración ancestral común". Considerando (no sin gran motivo) que el inicio y la fuente o modelo del diseño de lingote serían las pieles de bóvido. Idea que puede comprenderse y razonarse sobre el hecho de que los primeros y más sencillos medios de trueque hubieron de ser las "cabezas de ganado", e incluso los curtidos. De ello, no sería desacertado considerar que las piezas de metales se marcasen como "toros" o cueros, indicando un valor de referencia. Pudiendo afirmarse perfectamente que esos talentos con la forma del pellejo del bovino se cambiaban o tasaban finalmente por un número de cabezas, o de pieles predeterminadas (en cada transacción y conforme a la subida o depreciación de los metales).
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Pese a todo, en el planteamiento de Escacena y Amores queda una pregunta sin resolver, referente al origen de esta forma. Cuestión que podríamos exponer, preguntándonos si realmente el único antecesor de aquellos bloques de metal con forma de buey, fueron tan solo los referidos curtidos. Pues personalmente considero que esos lingotes que imitaban la piel del toro, también tienen su inspiración en las hachas bipenas (del Bronce); unas piezas metálicas que sin lugar a dudas debieron ser moneda de cambio durante el tiempo en que se utilizaron como armas o herramientas (en el segundo milenio a.C.). Todo lo que parece probado con los múltiples hallazgos en los que se han encontrado infinidad de estas, sin tocar o usar y guardadas a modo de "lingotes". Centenares de armas, que aparecen atesoradas y ciertamente escondidas como en un "banco" de metal, o en un arsenal; no solo con fines bélicos, sino a su vez por razones económicas.
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Por cuanto decimos, creo personalmente que los edificios, altares y joyas de Tartessos -y de otros lugares en los que observamos este mismo diseño-; además de la "piel del toro", también recordarían al hacha del Bronce (llamada en Creta Labrys). Formas y figuras que proliferan por nuestra Península durante la Primera Edad del Hierro, imitando sin duda al totem iberico (el bóvido) pero a su vez también a la herramienta fundamental -como arma y como valor mercantil-. Puesto que el metal por aquel entonces tenía un valor uso en referencia a la cabeza de ganado, pero también unido a la milicia y a su utilidad. Debido a lo que en tiempos de paz no se pagaba lo mismo por el bronce (con el que se fabricaban armas y luego corazas) que durante las guerras; valorándose menos en épocas bélicas, el oro o la plata. Por lo demás, sabemos que en el Mediterráneo era considerando el "bos bravo" -uro o toro salvaje- como el dios de la guerra (representación de Marte, común en la Península). No siendo extraño que en razón de ello, aquel animal fuera a la vez tenido como el símbolo de la metalurgia. Por lo que el hacha, el asta, la punta de flecha, venablo o arma; se comprenderían unidos con sentidos muy cercanos. Todo lo que explica claramente el culto al Labrys en Creta y el del toro, que se simbolizaba por esa bifaz cuyo diseño es tan parecido al del curtido. Y aunque la piel del Minotauro fuera la del hombre -pues se trataba de humano con cabeza de bos-, parece inevitable admitir la existencia entre los minóicos de la veneración hacia un modelo muy similar al del cuero -unido a las astas-. Algo que nos obligaría a identificar los cuernos del toro y su piel, con aquella forma de la bipenna (el Labrys, adorada en la estancia del palacio de Cnossos que tomaba el nombre de ese arma de doble filo).
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A) EL ALTAR EN FORMA DE PIEL DE TORO SEGÚN ALMAGRO, LORRIO, MEDEROS Y TORRES ORTIZ (introducción):
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Trataremos en este artículo principalmente sobre la obra mencionada al comienzo del artículo -ver cita (1) "El mito de Telepinu y el altar primordial en forma de piel de toro" -. Estudio en cuyo comienzo leemos como los investigadores consideran que esos altares domésticos (llamados "Eschára" o bien "Ashera") tendrían su origen en el hogar -o el megarón- situados en la habitación principal del palacio. Posteriormente, aquel ara pasaría a relacionarse con el culto dinástico de los reyes y nobles; aunque al desacralizarse la monarquía en la Hélade, estos altares salieron de palacio y se incluyeron en los templos; asociándolos al banquete sagrado (unido a la cocina ritual y al sacrificio sobre el fuego). De tal modo los referidos profesores relacionan estos cultos antiquísimos griegos con el de Telepinu, del siguiente modo: "En el mito hitita de Telepinu, el hijo del Dios de la Tormenta que se convierte en un ´rey-dios`, archegéta o rey-fundador de la ciudad y del reino. En su palacio encendió el primer fuego de la ciudad, acto que constituyó su fundación ritual, tras la que dicho hogar pasó a ser el centro onfálico de la nueva ciudad. Este primer fuego se realizaba sobre la piel de un buey o toro sacrificado, extendida en el suelo, como primera eschára o altar, al ser allí donde se cocinó la carne del primer banquete sacrificial (...) Este hogar tenía también carácter ctónico, como bóthros que comunicaba con el mundo subterráneo y su fuego se apagaba al desaparecer Telepinu bajo tierra, mientras que volvía a arder al reaparecer el dios" (3) .
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Como podremos comprender o intuir, al leer las anteriores palabras; la asociación plena entre el altar griego -en forma de piel bovina- y el mundo hitita, se debe considerar en gran parte por influencia lidia (o frigia) en la Hélade. Todo lo que -sin duda- nos referiría una herencia neohitita plena en Grecia. Algo que a su vez se relaciona con descubrimiento del profesor Martín Almagro Gorbea, llevado a cabo en la tumba de Pozo Moro, donde encontraron igualmente en su planta este diseño taurodérmico. Hallazgo que se produce al comienzo de la excavación y cuando el investigador observa cómo el suelo guarda este diseño del curtido. Algo que sucede a mediados de los años setenta, poco después de que Kukahn y Blanco Freijeiro igualmente se habían percatado de la aparición de aquel modelo -piel de toro- en objetos de tipo tartessio. Observando que en la bandejita de La Joya (yacimiento onubense) se representaban multitud de cueros o de lingotes llamados "keftius" (cretenses). Unos pellejos que en el caso de la bandeja, yo no considero personalmente pieles popiamente taurinas (por su tamaño); sino que a mi juicio hemos de interpretarlos como curtidos de ovejas, tensadas sobre bastidores. Por todo lo cual creo que en esta pieza de la La Joya, se representa más bien una fiesta de la diosa Tanit, celebrada con esos panderos cuadrados o tambuoras hechas con las referidos cueros ovinos -instrumento musical común en todo el folcklore milenario del Norte de Árfica-.
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Sea como fuere, el hallazgo o "el error milagroso" de Kukahn y Blanco, que identificaba esos panderos de la bandeja, con los pectorales de El Carambolo (sin duda con forma de curtidos). Sirvió para que Almagro Gorbea viera inmediatamente este mismo diseño en la planta de Pozo Moro; todo lo que posteriormente obligaría a pensar que aquella linea de "lomo de buey" pudo tener mucha relación con las culturas de Anatolia. Sobre todo cuando se consideró a esta tumba sita en las cercanías de Chinchilla, de tipología, estilo y arquitectura neohitita -a la que llamaban quizás por su similitud con estilos sirios: El Pozo del Moro-. Un monumento que conforme la evidencia mostraba, hubo de llegar a construirse en nuestras tierras por obra de múltiples huidos en las diferentes invasiones que sufre Anatolia durante estos siglos del IX al VI a.C.. Momento en el que vive tremendas convulsiones la zona hoy correspondiente a Turquía; atacada primeramente por los fieros escitas, luego por los asirios, para ser finalmente destruida por los griegos. Repetidas invasiones que cayeron sobre este área central de la actual península turca, terminando por arrasar el último gran reino neohitita que pervivía (el de Gordión). Una nación conocida comunmente como Frigia, que fue refundada por el padre del famoso Midas (el monarca Gordión), aunque aquel "Nuevo Estado" hitita tan solo perduró por una generación. Ya que su sucesor, tan afamado por el oro y las riquezas; murió asesinado por los invasores (o bien -según la leyenda- tuvo que quitarse la vida por su propia mano para evitar caer en las del enemigo que conquistó todo su reino) (4) .
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ARRIBA, EN IMAGEN: Una de las vitrinas del recientemente inagurado M.A.N., al que agradecemos nos permita divulgar nuestra foto. En ella vemos "lingotes" de oro en forma de zarcillos -de la Edad del Bronce- y más abajo hachas planas de la misma época. Todo ello, a mi juicio, pudieron ser objetos de uso (joyas o armas) pero a su vez también un medio de cambio y trueque; tal como demuestra el perfecto estado en el que se encuentran las armas que no han sido usadas para luchar, laborar ni cortar. En la misma fotografía y de manera superpuesta hemos incluido una pieza del tesoro de Heredade -de finales del Bronce peninsular (fechado entre los siglos IX al VIII a.C.)-, en la que podemos apreciar claramente la forma del hacha doble o lingote (que tratamos). Diseño que se incluye como decoración en muchas de las piezas peninsulares de orfebrería del Bajo Bronce. Joyas datadas en épocas que aún se comercializaba el cobre en esos talentos "pellejo de buey", comunes al Egeo, Creta, Chipre y Cerdeña (usados al manos hasta el siglo XI a.C.).
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Por cuanto expresamos, los altares de fuego con forma de toro y los lingotes, hubieron de tener gran relación con esas hachas anteriores al Hierro. Puesto que en ellas y en su diseño puede explicarse el sentido místico o sagrado del crisol, donde se hallaba la creación de la pieza de metal. Un molde del que nacían las armas -troqueladas o fundidas- y cuyo nombre común es el de matriz. Habida cuenta que metalurgia y maternidad estaban identificadas desde sus orígenes y entre las tribus más ancestrales (tal como repetidamente expresa Micea Eliade, especialmente en Guerreros y Alquimistas). Siendo así, la fundición y el crisol tendría un sentido ctónico unido a ese altar con la forma de hacha; y de su fuego procedía el don divino que hacía nacer el metal, que protegía y otorgaba la prosperidad. Por todo cuanto expresamos también el totem de la guerra y de la economía (el toro); hubo de ser identificado con aquellas aras en las que se sacrificaban los bóvidos. Por cuanto no es de extrañar que esos altares hubieron de ser vistos como un crisol y un yunque -de metalurgio-, o como un lingote o un hacha. Pero a su vez, como el toro que allí se ofrecía; pues el bovino y el hacha, eran los bienes más preciados para la economía y en la guerra. 


ABAJO: Ara de época Heládico Inicial, tal como la recogen los profesores Almagro, Lorrio, Medero y Torres, en la obra que estudiamos: "El mito de Telepinu y el altar primordial en forma de piel de toro". La imagen se corresponde con el "receptáculo central, en forma de piel de toro existente en Lerna" (publicado en foto por Caskey, 1990). Aunque a mi juicio, si lo observamos con más detenimiento, nos daremos cuenta de que su verdadera forma es más bien la de un "hacha" y no tanto la de un cuero bovino. Pues concretamente creo que se corresponde con la linea del vaciado para fundir armas; todo lo que me hace identificar este altar que recoge Almagro Gorbea, con un molde de bipenna o bien con el hacha doble y su crisol (tal como más adelante explicamos; principalmente al final del artículo donde veremos que aquellas aras simbolizan además del cuero, el mundo de la metalurgia -tan unido al de la ganadería en conceptos ctónicos y económicos-).
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En nuestra anterior cita (4) hemos recogido varios artículos -y sus enlaces-, incluidos en esta serie de trabajos que he llamado "LOS BUEYES DE GERIÓN EN EL TESORO DE EL CARAMBOLO". Estudios en los que brevemente exponíamos temas como la "Relación entre El Carambolo y el rey Midas". La "Simbología neohitita en las joyas; un tesoro de rasgos frigios que bien pudo ser hecho, o regalado a Arganthonio, por el rey Midas". "LOS SÍMBOLOS QUE CONTIENE EL COLLAR DE EL CARAMBOLO, LETRAS DEL SILABARIO NEOHITITA (LUWIO), PUDIENDO TRADUCIRSE COMO "dios y rey". Las "RELACIONES ENTRE EL MUNDO NEOHITITA (FRIGIO) Y TARTESSOS". "Los descendientes del rey Midas y su posible tumba en Chinchilla del Monte Aragón". O bien las "CITAS HISTÓRICAS QUE MENCIONAN EL COMERCIO ENTRE MIDAS (REY DEL ORO NEOHITITA QUE GOBERNABA GORDION) Y TARTESSOS". Todo ello expresado brevemente en media docena de trabajos, que más tarde hemos ido desarollando en otras series, como los dedicados especificamente al "Frigianismo en la cultura ibérica"; en los que ya hemos tratado de manera más concreta sobre la unión entre el mundo peninsular prerromano y la Anatolia prehelena.
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Por ello comprendemos perfectamente que el profesor Almagro Gorbea considere una influencia plenamente hitita (o anatólica), el altar de fuego en forma de piel taurina; muy extendido por tierras "turdo-ibéricas". Aunque a nosotros -personalmente a mí-, me parezca este diseño "vacuno" más bien el de un ara de tipo mediterránea, común a todo el Bronce del Egeo y de Oriente Medio (muy frecuente en Creta y Anatolia). Una mesa que imitaba al totem, que más tarde sería exportada por los minoico-micénios al resto del Mediterráneo. Pese a que previamente fueron utilizadas mesas rituales semejantes en Egipto (milenios antes), tal como se usaron en Canaan -donde aparecen ese tipo de aras de sacrificio desde tiempos tan antiguos como en Anatolia-.
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Consecuentemente consideraríamos más bien el altar taurodérmico, como una mesa que recordaba al crisol o la fragua del metalurgio, en la que se hacían las armas. Hoguera comunmente alimentada por un gran fuelle fabricado con la piel del del bóvido, que relacionaba la escena de la fundición, con el toro; al ser este el totem de la guerra. Un animal que también era la víctima principal que se ofrecía sobre el fuego en los recintos sagrados -o en los banquetes principales-. Pues tal como podremos leer en los escritos que narran un holocausto en Grecia, en Egipto, en Canaan o en la misma Biblia; las grasas y los restos principales de aquel animal cornúpeta, solían ser expuestos sobre en estos altares, con el fin de que el fuego las consumiera y las elevara hacia el dios al que eran inmoladas. Por todo ello y siendo el buey la ofrenda más propiciatoria y la mayor de las expuestas en estos casos; en principio no es extraño que las aras tuvieran una forma semejante a la del totem que allí se sacrificaba (o se quemaba). Aunque a decir verdad, en zonas como Canaan o Egipto y hasta en Creta y Chipre (en el mundo monóico, el egipcio-micénico y el canaaneo); cuanto solían imitar esos altares, era los cuernos del buey, y no tanto la forma de su piel. Consistiendo una verdadera novedad esta aparecida en Tartessos, donde las aras contenían el diseño del cuero. Una costumbre que a juicio de los investigadores que citamos, puede provenir desde el recuerdo hitita de Telepinu, tal como nos explican en el texto que estamos estudiando; o bien de su influencia a través de los mencionados altares Heládicos.
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Consecuentemente, los partícipes del trabajo que analizamos, continuarán escribiendo sobre el diseño piel de bovino: "Sin embargo, nunca se ha llegado a abordar su significado. Inicialmente, fue considerado como un keftiu o lingote de cobre de tipo chipriota (..) pero posteriormente ha sido reinterpretado como una `piel de toro´ (...), interpretación ya generalmente aceptada, aunque hasta ahora nunca se ha llegado a conocer el significado que tendría y que explicaría su amplia generalización" (5) . Tras ello, los autores aprovechan para redactar y recoger una lista "ibérica" de monumentos, joyas y objetos que conservan esta forma; con el fin de evidenciar que su aparición no es casual y que prolifera en los ámbitos de Tartessos (o del Sur Peninsular, desde el siglo VII a.C.). Encabezando esta relación de formas pellejo de cuero con las frases: "En estos últimos años han suscitado un creciente interés los altares en forma de `piel de toro´, característicos de la cultura tartesia e ibérica. Estos altares fueron localizados en el palacio fortificado de Cancho Roano (Celestino, 1994 y 2001)". Después (como decimos), recopilan los más importantes casos aparecidos -o descubiertos- en los últimos tiempos (6). Recogiendo más de diez monumentos, entre los que nos destacan los de Coria del Rio, de los que escriben que tienen una "eschára" (o agujero con la función de libar) para introducir por este orificio probablemente la sangre, tal como parece también hay el de Cancho Roano (Zalamea, Badajoz) y en los altares de Málaga (7) .
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SOBRE ESTAS LÍNEAS: En primer plano, la famosa Osa de Porcuna (Jaén) y al fondo el conocidísimo monumento de Pozo Moro -tal como se presentan actualmente en el MAN, al que agradecemos nos permita divulgar nuestra foto-. Hemos querido recoger ambos "sepulcros" en una misma imagen porque contienen varias similitudes, aunque les separan diversos estilos y casi cinco siglos (puesto que la tumba de Porcuna es del I a.C., mientras el hallado en Chinchilla comienza a fecharse unos cuatrocientos años antes). Pese a todo, los rasgos comunes hacen pensar que la mencionada osa, pudiera tratarse más bien de un felino idealizado e influenciado por ideas funerarias neohititas, donde el león aparece como guardián del sepulcro comunmente. Algo que sucede claramente en el de Pozo Moro (rematado por leones casi iguales a los coetáneos de otras tumbas anatólicas). Aunque en el caso de Porcuna quizás el artista se ha decantado por costumbres más itálicas o etruscas (ya que se encuentra una cabeza cortada humana -de tipo celta-, bajo la pata del animal).
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Por cuanto decimos, el monumento de Pozo Moro, es de pleno influjo neohitita y a mi juicio se debe a frigios huidos hasta nuestras tierras en el momento en que Asiria (y posteriormente Grecia), destruyen el imperio de Midas. Con una virulencia tal, que arrasan practicamente toda Frigia por dos veces, castigando a la esclaviud o al exilio a sus habitantes. Quienes lógicamente se vieron en la obligación de huir por mar -antes que por una tierra facilmente cercada-; llegando de seguro así hasta las costas peninsulares. Un litoral donde los foceos (muy cercanos a los frigios y también atacados por Asiria) se habían asentado en colonias como Alonis, Hemeroskopion o Leukade. Puertos que distaban tan solo un par de jornadas hasta el lugar en que se halló el famoso monumento que vemos en la foto (en Chinchilla, Albacete).
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Además y en lo que se refiere al contacto entre Gordion y nuestras tierras; tal como ya expuse en diversas ocasiones, hay citas históricas en las que se afirma que su famoso rey (Midas) comerciaba el metal de Tartessos -concretamente el estaño del Atlántico-. Todo lo que parece coherente, puesto que si Frigia era famosísima como nación de metalurgia, sus habitantes tendrían que viajar en busca de la casiterita hasta los territorios más lejanos (ya que sin ella era imposible la fabricación del bronce). Un hecho que explicaría por qué en el momento de la huida de Anatolia, los súbditos de reinos como el de Midas (que marchaban de la destruida Gordión); llegaron hasta nuestras tierras, donde pudieron levantar cenotafios como el de Albacete. Todo lo que creemos hace pensar al profesor Almagro Gorbea que la forma "piel de toro" (que contiene entre otros Pozo Moro) es principalmente de influencia hitita.
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ABAJO: Dos imágenes con piezas muy diferentes, aunque ambas de la Edad del Bronce. Arriba y sobre la "A", vemos un molde de hachas hallado en un depósito muy cercano al lugar dónde se encontró el famoso de la Ria de Huelva. Abajo y marcado con la letra "B", podemos apreciar un hacha doble ritual minoica, hallada en el cementerio de Rethymnos y propiedad del Museo de Xania en Creta (al que agradecemos nos permita divulgar nuestra foto). Hemos recogido estos objetos tan dispares para poder ver en ellos claramente como el diseño del ara griega en forma de "piel de toro" coincide muchísimo con el de estos crisoles o moldes (como el marcado con "A"), en los que fabricaban sus armas durante la Edad del Bronce (en especial los de hachas planas y bipennas). Asimismo, es igualmente fácil de observar que las bipennas (Labrys) tan sagradas en Creta y en el mundo minoico-micénico; se corresponden igualmente en linea y diseño a lo que llamamos lingotes o bien formas de piel de toro. Unos hechos que descubren más sobre el significado mistérico y acerca del simbolismo ctónico a estas figuras; ya que en ellas verían además del totem animal, el arma que les defendía (que también servía para sacrificar a la res inmolada) y a su vez, el lingote o el crisol que los fabricaba. Pudiendo consitituir este signo "piel de buey" un anagrama tan sacrosanto y venerado para aquellos pueblos que vivían del comercio del cobre (y de los metales), durante la Edad del Bronce. Como lo pudo ser el "pez" para los posteriores cristianos, o la pirámide entre los egipcios. 

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B) Telepinu y el sentido Ctónico del altar piel de buey:
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Continúan los autores de "El mito de Telepinu y el altar primordial en forma de piel de toro" enfocando su estudio hacia la comprensión y el significado de este símbolo, escribiendo literalmente que: "la forma de `piel de toro´de los numerosos altares tartésicos extendidos desde Andalucía hasta Cataluña, (....) La clave para comprender el significado de esta forma debe radicar en su función ritual, pues el simbolismo originario de este elemento debe estar relacionado con las creencias míticas que han dado origen a esa forma tan peculiar" . Diferenciando posteriormente los modelos y objetos que existen en los campos de urnas (en el las zonas de influencia celtas), de los aparecidos en áreas tartessio-fenicias; al creer especialmente Sebastián Celestino Pérez que la función y significado en los dos ámbitos -territorios tan dispares-, debió ser muy distinta (8) . Pasando posteriormente a dictaminar una explicación simbólico religiosa de esos objetos y edificios con el diseño del cuero, en el que retrotraen sus orígenes hasta el mundo micénico, para (posteriormente) concluir que descienden de influencias anatólico-hititas. Así expresan literalmente que: "Dicho altar, generalmente circular como los altares micénicos, tenía carácter sacro y era símbolo de la unidad familiar y lugar de intermediación con los dioses (...) ya que estaba relacionado con los numenes de los antepasados familiares y con las deidades ctónicas (...), por lo que en él se libaba a los reyes en su ritual funerario. Este ritual es similar al del hogar doméstico del Pritaneo o casa del rey en Grecia, enraizado en la Tierra " .
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El referido estudio argumenta su teoría recogiendo textos que narran libaciones en altares semejantes, tal como -por ejemplo- el autor de la Odisea las describe: "El sacrificio en la eschára estaba asociado a libaciones (vertiendo, primero, una mezcla de leche con miel y después vino dulce, y finalmente agua pura, como narra Homero), y entre las que destacaba la de la sangre del animal sacrificado, normalmente cabeza abajo y sobre el agujero o bóthros abierto en tierra junto a dicho altar". Lo que -tal como decimos-, se narra en la Odisea, siendo este (a juicio de los investigadores) el uso que pudieron tener los altares tartessios de Zalamea de la Serena o del Sur; como "tradición mantenida en los casos ya citados de Cancho Roano, Castro Marín, o C/ Císter 3 de Málaga" (9) .
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Continúan los investigadores posteriormente con uno de los temas más interesantes acerca del significado de estas aras en forma de "res"; como lo es su sentido relacionado con el inframundo, los infiernos, los metales, las riquezas y el misterio de la germinación y la agricultura. Conceptos que "ritual y religiosamente" se denomina sentido "ctónico" y que en definitiva se puede resumir como el sentimiento de la muerte y del enterramiento, unido al de la plantación y germinación. Lo que culminará con la resurección del inhumado, del vegetal (o de los bienes), como regalo de los dioses. Algo que a su vez se identificaba con el misterio de las riquezas y sobre todo con el de las minas o de cuantos beneficios y animales nacían del interior de la tierra. Por todo ello, aquellas libaciones (de sangre, vino o perfumes) que se hacían llegar al interior y al subsuelo a través de altares grietas, cuevas u orificios -artificiales y naturales-. Se consideraban un "riego sagrado" propiciatorio y en favor de los dioses ctónicos (comunmente relacionados con Plutón-Hades o con Perséfone-Proserpina y su hija Kora- Creres). Escribiendo el estudio que resumimos como estos boquetes ("bothrós") de los emplazamientos rituales: "comunicaban con el mundo ctónico, pues servían para que llegara al héroe la sangre del sacrificio, de modo que el héroe pudiera saciarse con la sangre del animal sacrificado en su honor (...) rito denominado haimakouría (...), que, etimológicamente, significa `saciamiento de sangre´ (...) que aparece representado en el bronce arcaico ibérico de La Puerta de Segura, datado c. 490 a.C." (10) .
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SOBRE ESTAS LÍNEAS: Megarón o salón del trono de Cnossos, fechado en el Minoico Postpalacial -LMII (hacia el 1400 a.C.)- cercano ya a época micénica. En nuestra fotografía (que agradecemos nos permita divulgar el patronato Museo de Knossos, Creta), podremos ver claramente frente al "sillón pétreo" un ara de libaciones como las que describe y recogen los autores de la obra que analizamos. En este caso de Cnossos conserva exteriormente su forma redonda, pero donde -al parecer- se moldeaba su ceniza con la linea del "labrys" (hacha doble) o del cuero, tal como vimos en casos anteriores. Una imagen donde habíamos recogido el "receptáculo central, en forma de piel de toro existente en Lerna" (publicado en foto por Caskey, 1990); en el cual se podía ver como la parte media altar contenía claramente el diseño de un curtido o de un hacha (plana). Aunque las bipennas del mundo minóico no daban precisamente forma al ara; comunmente aparecen como instrumento de culto y como objeto para realizar el sacrificio (o bien pintadas sobre las tumbas y lugares sagrados). Un símbolo del doble filo que vemos repetido en toda la cultura cretense relacionado comunmente con recintos de culto al toro. Finalmente diremos para comprender la importancia de este signo en forma de hacha doble -cuero o lingote- que puede compararse en Creta, con lo que fue en Egipto la pirámide o el "ankh"; pero más aún con el bastón de mando (la maza y del flagelo), que está presente siempre entre los faraones.
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ABAJO: "Terraza" próxima a la "sala del hacha doble" en Cnossos (agradecemos a su patronato nos permita divulgar nuestras fotografías del palacio). Esta zona del "edificio real" minoico se encuentra -como decimos- muy próxima a la estancia que Evans bautizó como la del "Labrys" o bipenna, de donde tomó su nombre el Laberyntos (punto aproximado desde el que está tomada la imagen que vemos). En aquella habitación de la bifaz, Evans encontró infinidad de estatuillas votivas de diosas y sacerdotisas con las manos en posición semejante a las astas, presididas por unos grandes cuernos en alabastro o mármol. Diseño semejante a la cornamenta del toro que igualmente podemos apreciar decorando esta azotea; al final del palacio y en el extremo -actuando a modo de altar, o decoración con almenas hechas de astas-.
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La representación de esos altares rematados con dos astas es común en casi todas las épocas de Creta antigua. Tanto, que prácticamente no hay sarcófago (comunmente de cerámica) o fresco, en los que no se representen estos dos pitones del bovino. Tan repetidos en las pinturas minóicas, donde veremos oficiantes y oferentes que realizan sus ritos sobre aras con forma de grandes cornamentas. Por su parte, igualmente aparecen infinidad de decoraciones de azoteas y terrazas con este símbolo -como los de Cnossos-; sobresaliendo del templo o del palacio los enormes cuernos, quizás con el fin de identificar el edificio con la figura sagrada del bóvido. Todo lo que ciertamente podríamos relacionar con los altares en forma de cuero peninsulares; como residuo o recuerdo de una cultura milenaria heredada y unos ritos en parte semejantes (llevados a cabo en el esas aras del en forma de cuero, que estudiamos).
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La cita (10) que presentábamos en el anterior párrafo -previo a pies de foto- es de suma importancia ya que describe la mentalidad del culto ctónico. Ideas religiosas donde promulgaban -por ejemplo- que la sangre vertida sobre el suelo y las libaciones ofrecidas al interior, irrigaban sagradamente la tierra y suponían mucho más que un agua imprescindible para el cultivo. Tratándose de una sublimación de la lluvia, o de la fertilidad, a través de la cual se entendía que los dioses recibían su "merecido regalo" en el más allá (al igual los héroes; que en tantas ocasiones habían muerto y dejando su sangre y su carne para la tierra). Seres míticos que moraban en el Averno -o el mundo de los muertos-, que comunmente se situaba en el "Inter-nos"; el interior de nosotros o la bajo la tierra, donde se concebía el Hades. Por cuanto expongo, será fácil entender que aquellas libaciones vertidas en un boquete del ara, realizadas en una cueva, introducidas en una grieta natural -o bien volcadas sobre el terreno-; significaban una "llamada o petición de bienes" a los muertos. Unos antepasados que moraban en el Hades (el inframundo) desde donde podrían enviarnos las mayores riquezas: Los metales y minerales preciosos (que se hallaban en el interior de la tierra); junto a la germinación de grandes cosechas, que emergían de allí.
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Por todo cuanto exponemos, en los ritos ctónicos se relacionaban plenamente la muerte la tierra y la sangre, con el agua, la fertilidad, el enterramiento, la resurección o el fuego. Venerado en sacrificios sobre aras, en el suelo, o en vanos de piedras y en las cuevas. Bajo un concepto que unía el más allá con el mundo de la prosperidad, la opulencia, el nacimiento de vegetales o de animales. Todo lo que finalmente fue identificado con la metalurgia, la minería y la fragua (e incluso con el trabajo de los herreros y comerciantes del metal). Punto este útimo que constituía la clave de esos cultos procedentes del inframundo -de adoración a los muertos para que proporcionasen la prosperidad-. Por todo cuanto aquellos dioses ctónicos comenzaron siendo de carácter femenino, ya que al principio propiciaban la germinación, las buenas cosechas y la fertilidad del ganado. Aunque más tarde se pasaría a configurarles un rostro masculino, cuando lo ctónico se trasladó al mundo del subsuelo como adoración de los minerales (el oro, la plata o el cobre) y como veneración de los metalurgios, que lograban crear armas y herramientas.
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De tal manera, hemos de añadir que el mundo ctónico no solo se limitaba a libaciones o a la sangre del animal ofrecida por unas sacerdotisas a la tierra. Debido a que también estaría representado en los metales, pudiéndose comprender así el carácter sagrado del "hacha doble"; no solo como instrumento de sacrificio, sino también de adoración. Todo lo que hace entender un altar diseñado en forma de lingote, o de crisol (tal como vemos en las aras micénicas y en las posteriores de la Península que conservan una linea muy semejante). Ya que aquella bipenna simbolizaría tanto el arma de guerra (que portegía), como la herramienta de labor con la que se plantaban las cosechas y se trabajaba la tierra. Por todo lo que el lingote o el crisol, serían en verdad símbolos máximos del mundo ctónico -emblemas donde las riquezas se aunaban-. Siendo la fragua donde se manufacturaban los bienes y significando esa bifaz el arma creada con lo extraido de la tierra; convirtiendo aquellos minerales nacidos del subsuelo en algo tan valioso como la pieza de metal, el talento o la "moneda" de cambio. Unos bienes que eran el mayor regalo de Plutón-Hades, al cual pertenecía el inframundo de la minería y quien regalaba a los hombres el oro y la plata de sus yacimientos (al igual que su mujer -Proserpina o Perséfone- obsequiaba con la germinación y las cosechas a quienes también laboraban las entrañas del terreno).
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Por lo antes expuesto, si deseamos conocer más sobre el mundo ctónico que tanto se conectaba con el de estos altares (en forma de cuero), hemos de llegar al origen y los dioses de la metalurgia. Debiendo trasladarnos hasta las costumbres y mitos hititas (o neohititas), donde nos encontraremos con la diosa ctónica por antonomasia; quien era Kubaba, a la que milenios más tarde llamaron los romanos Cibeles (la Kybele griega). Deidad frigia, con un culto inicial muy marcado en Karkemish; capital de de los reinos neohititas que florecieron trás la caida de Hatti hacia el siglo XIV a.C.. Diosa que marca la civilización y el civismo (voz nacida de Cibeles), porque en era la dueña y señora del metal; aunque más bien habríamos de interpretarla inicialmente como el metal mismo. Es decir, simbolizando Kubaba el aerolito del cual extrajeron primeramente el hierro; un mineral que caido del cielo -a veces en bloques cúbicos y de allí su nombre-, llega a ser fundido y convertido en acero. El tesoro que hace nacer una nueva Edad, cuando precisamente en esta zona de Anatolia descubren el medio de calentar el mineral férreo al carbón y lo templan. Por todo lo cual, aquella diosa -Kybeles, Cibeles o Kubaba- era del color del meteorito (negra) y se concebía como la deidad que inicia la civilización (el nuevo mundo del Hierro). Un hecho que para muchos hace explicar el culto a las posteriores vírgenes negras que proliferan en zonas mineras -como la ibérica-, y que serían originariamente Cibeles cristianizadas.
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SOBRE ESTAS LÍNEAS: A la izquierda, fotografía en sepia antigua y tomada en el Museo de Ankara (al que agradecemos nos permita divulgar la imagen) de una estela pocesional procedente de Karkemish. Fechada en el siglo IX a.C., representa a la diosa Kubaba en el trono del león (muy semejante al carro de Cibeles, también tirado por esos felinos) y tenía como uso como la protección de la muralla. Junto a esta foto y a la derecha, he situado los sellos del collar de El Carambolo, en los que a mi juicio se leen signos Luwios (neohititas), con las palabras "diosa Kuy" y "diosa Kuy", que identifico como "diosa Kuybaba" (la sílaba "BA" puede estar conenida en el diseño del sello, que se parece a la cazuela igual al ideograma de "BA, PA", en idioma Luwio). En la misma imagen y sobre mi traducción de los sellos neohititas de El Carambolo, he recogido las palabras de Ceram en su página 62 del divertodo libro "El misterio de los Hititas" ( C. W. Ceram, Madrid, 1981); donde podemos ver las primeras transcripciones de los investigadores que descubrieron el mundo Hitita. Entre ellas se destacan las interpretaciones iniciales como las que podemos leer, donde hallaron por primera vez escritas las palabras "dios" y "Kuybaba"; voces que coinciden con la doble "C" y los dos triángulos, de El Carambolo.
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ABAJO: Al lado derecho, estatua de la llamada "dama de Cehegín" actualmente en el Museo de Murcia. En mi opinión, esta escultura ibérica fechada hacia el siglo IV a.C., representa a la diosa Kuybaba (la Cibeles frigia); que se caracteriza fundamentalmente por su espejo, el gorro y el traje talar tipo neohitita. Atributos, que junto a su trono tirado por leones, hereda claramente Cibeles, deidad grecorromana que lleva igualmente túnica y luce una gran corona. Puesto que tal como decía en mis artículos sobre frigianismo en la cultura ibérica, personalmente creo que esta corona de Cibeles está heredada desde el tocado de Kubaba y de las deidedes hititas, que portan un "pilos" o gorro de tipo frigio-anatólico, con formas muy pronunciadas. Adornos en la cabeza, que en el caso de la neohitita Kubaba se ven como sombrero con los signos del Sol y de la Luna, similares a los símbolos tartéssios en forma de estrella crisantemo. Igualmente el de otras deidades que se le asimilaron (como Arinna) portaban un enorme tocado con forma de monte. Todos ellos sombreros rituales llamados "pileus" que guardaban esos diseños de colinas prominencias terrenales y que igualmente llevan muchas de las damas ibéricas. Esculturas prerromanas de la Peninsula en las que es muy común ver mujeres luciendo sombreros con formas iguales a las neohititas.
Sobre esta dama de Ceheguín, he vuelto a situar los signos luwios que recogía Ceram en "El misterio de los Hititas" (Madrid, 1981) y en el que -como dijimos- podemos ver las primeras transcripciones de los investigadores que descubrieron del mundo de Hatti. Entre ellas, escritas las palabras "dios" y "Kuybaba", a mi juicio tan semejantes a los signos de los sellos de El Carambolo, que podría completar el nombre considerando como ideograma la forma del colgante, que concide con la sílaba "BA" en luwio. Para consultar los artículos míos sobre Kuybaba y Cibeles, en el Frigianismo en la cultura ibérica ver: 97ª LA INSCRIPCIÓN DE LA DIOSA FRIGIA KU-BABA EN EL COLLAR DE EL CARAMBOLO; PARTE PRIMERA: Posibles cultos a Cibeles en Tartessos. Pulsar sobre linea azul: http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2012/10/blog-post_26.html 98º LA INSCRIPCIÓN DE LA DIOSA FRIGIA KU-BABA, EN EL COLLAR DE EL CARAMBOLO; PARTE SEGUNDA: Cultos y ritos heredados desde Frigia. Pulsar sobre linea azul: http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2012/10/blog-post_28.html
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C) Kubaba, la diosa del metal frigio y el altar del fuego (¿con forma de crisol, de hacha o de piel vacuna?):
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Continuando con la obra que comentamos; los profesores Almagro Gorbea, Lorrio, Mederos y Torres, explicarán poco después que aquellas aras helenas tenían su origen principal en el festín sagrado. Escribiendo: "En consecuencia, estos altares suponían la celebración de banquetes rituales de tradición ancestral, originados comunmente en el banquete sacrificial regio con sus comensales, como en la Ilíada narra (...) Entre estos banquetes destacaban los (...) funerarios celebrados en honor y conmemoración del rey o héroe difunto (...) de tradición ancestral constituía un elemento ideológico esencial para aglutinar la sociedad en torno a su Héroe Fundador o `Patrono´, hasta el punto de que se suponía que éste participaba en esos rituales de sacrificio y banquete de origen ancestral, que solían constituir la festividad principal de la polis, como ritual conmemorativo de sus funerales" (11) . Tras lo que siguen explicando que: "Este ambiente cultural refleja un mismo fondo mítico indoeuropeo relacionado con el hogar como centro cósmico. Dicho hogar ritual, de carácter sacro, poseía la virtud engendradora del calor del hogar doméstico, hecho de especial importancia ideológica, pues dicho hogar se suponía que había generado al antepasado heroico de la gens o grupo gentilicio, idea que se puede relacionar con la tradición mítica de héroes engendrados por un falo surgido del hogar doméstico personificado en ladivinidad del fuego. De este mitema existen numerosas versiones, como la conocida de Rómulo y Remo (Plut.,Rom.2), mito similar al de Servio Tullio, hijo de una sierva de Tarquinio Prisco fecundada por un falo (Vulcano) salido del hogar (...) (12) .
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Siendo importantísima la idea que expresa sobre este tema y acerca del significado del altar, que a mi juicio lo uniría plenamente con el crisol. También vemos que este ara ritual pertenece al mundo del "hogar doméstico" y de lo primordial en toda celebración; por lo que se relacionaría con el famoso fuego de las Vestales y con los cultos a la diosa del calor y del hogar (entendido como "lumbre"). Deidad denominada Hestia, que da nombre al estío por cuanto representa el calor; siendo esta diosa del fuego la que también nomina a He-fai-stos, como el Vulcanos griego, cuyo secreto se halla precisamente en las llamas. Una hoguera que en Roma debían mantener las vírgenes dedicadas a Vesta (Hestia) quienes la guardaban en su patio central, en donde se hallaba también el gran falo como símbolo masculino y ctónico del fuego. Pues como ya dijimos en muchos de nuestros trabajos (en especial el dedicado al Mal de Ojo, intitulado "Higo, higa hígado y aojo") (13) , el pene se consideraba unido a la luz, como idea de esperma del dios Sol, o del padre solar. Un progenitor que fecundaba a la Luna (madre) simbolizada en el agua; procediendo de aquel enlace entre las aguas y la luz: La vida. Por cuanto era absolutamente normal que en el patio de las Vestales se tuviera junto al fuego sagrado, el gran falo, símbolo de la fertilidad o de la procreación (pese al dogma y a la regla de vírginidad a la que sometían a las sacerdotisas allí recluidas).
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Pero más aún es comprensible que las adoradoras de Vesta (Hesta) fueran las cuidadoras del fuego sagrado, porque aquella llama simbolizaba a su vez el útero y el hogar. Un hogar identificado con la llama central de cada casa y a su vez con la luz del Sol; todo lo que obliga a pensar que ello pudo generar las teorías heliocéntricas que muchos filósofos de la escuela jónica ya sostenían en el siglo VI a.C.. Unos jonios que mantenían o enseñaban como verdadero, que nuestro hogar central era el Sol; un fuego igual a interior de cada casa, que se mantenía inmóvil en su mitad, mientras la Tierra (nosotros) girábamos entorno a él. Aunque deberíamos dejar a un lado estos hechos que la mayoría de los griegos consideraban heréticos y basarnos en lo que sí parece admitido por todos: La identificación entre útero, fuego, hogar y -por lo tanto- metal. Ello no solo porque el calor procedía de la atracción hacia aquel sexo de la mujer, sino porque además en el interior de la fémina, se halla la matriz; nombre que también se da a la pieza que forja y crea el nuevo metal. Todo lo que se explica bajo el concepto de que el fuego interno de la mujer, encendido por el contacto con el hombre, engendra al ser humano (de un modo semejante como el metalurgio funde sus objetos). Tanto es así, que el marido de Hestia, era Hefaistos -como dijimos- algo que nos explica directamente el mundo ctónico y el de la fragua plenamente unidos. Todo en "la casa" de Vulcanos, que precisamente es el volcán o la tierra que brama, que se mueve y que arde. Como reflejo del infierno, del Hades y del hogar de los muertos. Pero a su vez también como lugar del cual proceden las riquezas; pues las zonas y tierras volcánicas dan abundantes cosechas, tanto como es común encontrar en ellas ricos yacimientos de metal o mineral.
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SOBRE ESTAS LÍNEAS: Torito en piedra caliza ibérico, del yacimiento de Écija, llamado "Cerro de las Balas" -agardecemos al Museo Arqueológico de Écija, que nos permita divulgar nuestra imagen-. La tipología que presenta este animal, esculpido con pliegues tallados en forma de picos o "palmeras", y sobre todo con sus ojos almendrados; delata a mi juicio una procedencia cretochipriota en su estilo. Un modo de esculpir -a mi entender- muy similar al que vemos en otros yacimientos ibéricos, como El Cerro de los Santos (en Yecla), muy cercano en distancia y formas también al de Pozo Moro -en Chinchilla-. La proliferación de esculturas prerromanas que representan toros, diseminadas por todo el territorio peninsular; demuestra que este animal no solo era el totem principal, sino que a su vez simbolizaba a uno de los dioses más importantes. Una deidad que conforme muchos investigadores opinan, era un tipo de Ares (Marte, señor de la guerra); pero que a mi juicio hemos de ver como un símbolo arraigado también a la economía, a la riqueza y a la prosperidad. Un dios ctónico personificado en el tóro, que simbolizaría la lucha y la fiereza (pues el bos bravo ataca y mata siendo herbívoro y solo por defenderse, tal como el hombre hace); pero que a su vez significaba la prosperidad, las riquezas y hasta los metales -que se valuaban en cabezas de ganado-.
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ABAJO: Famosa reconstrucción de un Kilis hallado en Medellín (de época tartessia, pocedente de tierras griegas). Representa a Zeus que sostiene sobre su mano lo que considero el símbolo de la luz o del rayo (y que más tarde sería la lanza de este dios). Este signo que reconozco como ctónico y que bien parece una salamandra; habríamos de interpretarlo -en mi opinión- como la chispa, la luz o el rayo (del fuego). Relacionándolo totalmente con el hacha doble cretense y con el tridente de Eil (el "il" canaaneo, que también porta dos haces de luz en cada mano, con forma de grandes tenedores difusos). Su origen probablemente esté en algún tipo de mechero (chisquero o ingenio para producir chispas) aunque también puede haber nacido desde objetos de uso para la lumbre (tenazas o badilas). Pese a todo, creo poder identificarlo más bien con ese hacha doble Labrys (que igualmente significaba la luz en Creta) y hasta con el símbolo ideograma "KO" de los idiomas cretochipriotas; lenguas que escriben en dibujos alfasilábicos, y cuyo signo semejante a un hacha doble equivale a "KO" o bien a "KA". Marca que identicamente guardan los alfasilabarios ibéricos y con semejantes valores. Algo que nos debe hacer reflexionar mucho sobre los orígenes de nuestra cultura, que sin duda alguna proceden del Egeo y más concretamente de Chipre, Creta y Anatolia.
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Una vez comprendido y visto el carácter ctónico de estos altares de libación sobre llamas (Asherah, ó Echára), donde se oficiaba el sacrificio y el banquete ritual; seguiremos con el estudio de los profesores Almagro Gorbea, Lorrio, Mederos y Torres. Quienes partiendo desde el aspecto ctónico, dan una explicación mítica de las aras en forma de cuero, relacionada con el mundo neohitita. Escribiendo textualmente: "Este contexto ideológico permite abordar el significado de los altares en forma de ‘piel de toro’ tartesios e ibéricos a partir de la constatación de que todo rito tiene una obligada correspondencia en el plano mítico. Desde esta perspectiva, una posible clave puede ser el mito hitita de Telepinu, que reúne elementos orientales e indoeuropeos (...) Telepinu es un joven Héroe Civilizador, hijo del Dios de la Tormenta (...) vino enfurecido; con el relámpago iba tronando, desposado con Hatépinu, Diosa de las Aguas, hija del Dios del Océano (...) Telepinu como monarca pastor, se inicia en una paridera (...) y se convierte en un "rey-dios", Archegeta o rey-fundador de la ciudad y del reino, lo que evidencia su carácter heroico y divino. Como Héroe Fundador abre el surco primordial con el arado como Habis en el mito tartésico (Just. 44,4), institucionaliza el sacrificio, al reclamar su parte en el mismo y al libar con vino (....) va en busca del Sol subterráneo (....) por el camino del dios Sol subterráneo. Ha abierto el portero las siete puertas, ha retirado los siete cerrojos. Abajo, en la oscura tierra (…) Lo que (allí) entra, ya no sale más, lo que indica su carácter ctónico (....) comunica con el mundo subterráneo y es el primero que sale de él" (14) .
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El mito antes resumido, recoge las ideas fundacionales pincipales de muchas religiones indoeuropeas; esquemas míticos que vemos en historias como la de Rómulo y Remo (incluyendo el número siete, el arado, el surco, el Sol etc). Conteniendo los símbolos ctónicos del rey-agrario fundador, que labra la tierra de un mismo modo que fecundase a una mujer, pero que a su vez -en este caso- bajo aquel suelo trabajado encuentra el dios Astro. Siendo tantos los parecidos con las historias fundacionales itálicas, que hasta el nombre de Telepinu podemos asimilarlo al de Tarquino; monarca que se tiene como el primero de los romanos o bien el supuesto "abuelo-padre" de Rómulo y Remo (quienes habrían nacido de la fecundación por llamas introducidas en la vagina de su madre -la princesa, hija de Tarquino-). Sea como fuere, uno de los datos ctónicos más importantes que transmite el mito referido -en el párrafo anterior-, es que bajo el surco que abre en la tierra, Telepinu busca el Sol subterráneo. Lo que en principio se relaciona con la idea primitiva de una Tierra plana, bajo la que tras cada ocaso -durante la noche- daba la vuelta el astro rey. Navegando el Sol por debajo de nosotros, en el sentido contrario que llevaba durante el día; hasta alcanzar el lado opuesto, para salir en el amanecer por el Este.
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Evidentemente, ese podría ser el origen de libar y crear fuego en el suelo o en un altar semejante a una porción de tierra labrada (en pebeteros con formas rituales). Significado aquella ofrenda la búsqueda del Sol viajero bajo nosotros, en un intento por hallar en el interior de la Tierra a la estrella de la luz. Aunque en verdad creemos que más bien la leyenda de Telpinu nos habla de la minería y del mundo subterráneo, unido a las riquezas. Tanto que aquel mito (al igual que el de Rómulo y Remo) yo lo relacionaría perfectamente con el hallazgo de los metales, su fundición, la forja; e incluso con el mundo volcánico y con fenómenos telúricos relacionados con las termas o el magma. Puesto que no es extraño concebir que si la tierra "arde" (tal como pensarían al observar las grietas volcánicas o las zonas con emisión de gases y las aguas termales); este calor procederían del Sol que pasaba por las noches bajo nosotros. Pudiendo considerarse que mientras la gran estrella cruzaba debajo de la Tierra plana que habitaban; tomando el sentido contrario al del día, para salir cada mañana por el Este. Durante la noche -cuando el Sol estaba justo del "otro lado"- era el mejor momento para llegar a establecer un contacto con él, simplemente ahondando o excavando el terreno. Una idea que podría explicar antiguamente no solo los motivos del vulcanismo, sino incluso el origen de los metales (como el oro y la plata). Como procedentes de estos planetas que tan cerca pasaban girando bajo nosotros cuando invertían su camino -para diariamente aparecer de nuevo por el alba-. Siendo el oro trozos de Sol, la plata partes de la Luna, el hierro de Marte, el mercurio de Mercurio y etc.
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SOBRE ESTAS LÍNEAS: De nuevo, una comparación entre la Dama de Cehegín y la diosa Kubaba neohitita. Observemos en el primer cuadro, de la izquierda, a esta dedidad en un ortostato del Museo de Ankara (al que agradecemos nos permita divulgar la imagen) fechado entre el 850 y el 750 a.C. y procedente también de la muralla de la ciudad de Karkemish. Vemos como Kubaba además de su gorro y túnica, porta en una mano el espejo y en la otra la granada, símbolo de esta diosa asimilada a la griega Perséfone. De un mismo modo y bajo la nuestra de Murcia (en la misma imagen), veremos otra Kubaba en una estela recortada neohitita, que igualmente sostiene estos atributos. Espejo que claramente lleva la de Cehegín en la mano izquierda, aunque no se puede ver bien si en la derecha, esta esculturita (actualmente del Museo de Murcia) también porta una granada -que en este caso asemeja esta fruta partida, o abierta-. Sea como fuere, parece indiscutible que la Dama de Cehegín sostiene un espejo y una fruta, luce traje talar y lleva un gorro de tipo frigio; todo lo que me obliga a aseverar que se trata de una representación de la Cibeles anatólica más antigua (llamada Kubaba, Kuybaba ó Kybaba). Diosa por antonomasia del mundo ctónico, y cuyo nombre también veo escrito en los signos de El Carambolo.
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ABAJO: Curiosa imagen que pudimos obtener en el Museo de Eritrea (Creta, al que agradecemos nos permita divulgarla). En ella vemos el frontal de un sarcófago de cerámica, fechado hacia el 1300 a.C. (postpalacial) y procedente de la necrópolis de Rethymnos. Un lado del la tumba minoica en que se observan claramente las figuras de un toro, sobre el que está la palma de flor de loto (egipciante) y abajo se encuentra el labrys ritual, junto a dos oficiantes. Personas que vemos están cumplimentando culto al gran hacha doble, con la que seguramente se trocearía el toro; simbolizando posiblemente esa palma de loto, la hoja de la bifaz que tras la muerte del buey, lo va a partir para ofrecerlo. La imagen (tristemente un tanto borrosa, debido a las condiciones lumínicas) no deja lugar a dudas del ritual y del caracter ctónico de lo que representa; mostrando el sacrificio del totem en favor del muerto -inhumado en el sarcófago que contiene esta pintura-. Todo lo que expresa ese sentido ctónico del toro, desde los tiempos más ancestrales y para las culturas marineras del metal (como lo fueron las cretochipriotas, la fenicia y la tartessia).
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D) EL Hogar del fuego, la tierra y el reino en las formas de escritura cretochipriota, luwias e ibéricas:
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Continuando con el estudio sobre Telepinu, comentan los profesores Almagro Gorbea, Lorrio, Mederos y Torres, que sus celebraciones se relacionaban con el sacrificio de doce machos cabríos (seis blancos y otros tantos negros) "para afirmar la autoridad del rey y propiciar la fecundidad de la familia real" . Trás lo que siguen narrando como entre los hititas, el "hogar estaba ‘enraizado en el suelo’ y ocupaba un lugar esencial en el ritual regio hitita, pues `¡Los dioses se sitúan en el hogar!´ (…) Los dioses se sientan con los propietarios de la casa, el rey y la reina, las mujeres, y las esposas secundarias´ y bajo él, en su base, se disponía para la estabilidad del reino una piel de toro" . Para terminar diciéndonos que: "Esta referencia precisa a la ‘pìel de toro’ como base del hogar debe relacionarse con el mito del primer fuego de la ciudad, encendido en la casa del rey o en el pritaneo. En consecuencia, el hogar en forma de ‘piel de toro’ se relaciona con el mitema de la institución del sacrificio primordial (Almagro-Gorbea, 2002), que documenta el pasaje de la institucionalización del primer sacrificio por Gilgamesh tras matar al Toro Celeste, mitema que debía ser ampliamente conocido en la Antigüedad" (15) .
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Sin dudas acerca de la relación entre la muerte del toro celeste (de Gilgamesh) y los mitos que relacionan la tierra con ese bos. Expresaremos que la unión entre el bovino y el suelo para los pueblos indoeuropeos era de tal manera concebida, que veían la tierra como una diosa vaca. Tanto que los cabos sobre el mar, eran observados como cuernos; y el suelo, como la misma madre que nos entregaba el alimento más sagrado: La leche. Pensándose en la tierra como aquel totem vacuno, aún sagrado entre los indios y muy similar a la Nut de los egipcios; concibiendo el suelo cual una gran res que protegía y alimentaba a sus hijos -los hombres- y como la diosa amamantadora del Universo. Dicho esto y comprendida la unión entre bóvido y terreno que exponen en relación a Telepinu; Almagro Gorbea, Lorrio, Mederos y Torres. Hemos de destacar también un hecho excepcional, como lo es que en lengua hitita y "luwia" (neohitita), la representación de las voces "casa", "tierra" y "reino" fuera precisamente la de un ideograma con "la piel de toro". Un símbolo "alfabético" semejante al pellejo, aunque en verdad al observarlo bien escrito, hemos de identificarlo más con la forma de lingote (tal como veremos en imágenes bajo estos párrafos).
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Pudiéramos preguntarnos por qué los hititas representaban la tierra, el terreno, el país -o incluso el reino-, con ese signo igual al del cuero de buey (o al talento cúpreo llamado "Keftiu"). Siendo quizás la respuesta más sencilla, pensar que en las casas, o en las tiendas de campaña, recuribrían el suelo con pieles de este tipo. Por lo que este modo de alfombrar, pudo dar como origen la identificación de terreno con una piel de toro. Un uso como "tepe" y sobre el suelo de los curtidos que ya en alguna ocasión ha destacado Dumecil; cuando narra como entre los escitas y para pedir justicia el agraviado sacrificaba un bovino. Luego, el hombre se maniataba y sentado en aquel pellejo, invitaba a los demás a acompañarle así; y sobre aquella piel celebraban el sacrificio del toro -para luego tomar venganza-. Pese a todo, hemos de considerar que otros orígenes pudo tener llegar a escribir "casa", o "tierra", con aquel símbolo igual a un lingote o un pelejo; puesto que el uso de pieles como alfombra, no parece suficiente razón.
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Así para encontrar mejores razones, habríamos de considerar que los caracteres luwios o neohititas no nacen por generación expontánea, ni menos en la soledad aislada de su historia. Debiendo tener muy en cuenta que este alfasilabario hitita se inicia a la vez que los de Creta (Lineales A y B). Unos pictogramas minóicos donde curiosamente vamos a hallar un símbolo semejante al del lingote, pero aquí convertido en el del hacha doble (ver imagen bajo estos párrafos). Una bifaz cuyo significado común, en el Lineal A y B, es el de la letra "A" (la inicial y primera). Todo lo que a mi modo de ver originaría la "A" ibérica, que igualmente parece un hacha (aunque en nuestro caso simple, no de dos caras). Lo que también manifestaría evidentes influencias entre el chiprominoico y el silabario chipriota, donde la letra primera (A) es un esquema del "labrys" o bifaz de Creta. Mientras que de manera semejante, los hititas y los luwios escribían la "A" también con un signo muy cercano: Un cuchillo, o un filo de hacha (ver lo que expresamos en el primer esquema de alfasilabarios comparados -imagen de abajo-). Por su parte, este signo semejante al labrys, en los alfabetos ibéricos (y tartessio) se corresponden comunmente con el sonido "KO". Siendo el signo de "KU" en alfasilabarios iberos del norte igual al luwio y exactamente los que lleva el tesoro de El Carambolo grabado (dos triángulos unidos); que yo interpreto como inicial de la diosa Ku-baba. Pese a que en idioma tartessio esta sílaba "KU" se escribe exactamente con la forma del labrys o del lingote.

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SOBRE ESTAS LÍNEAS: Esquema realizado por mí, en el que hace años ya comparaba las escrituras ibéricas con la luwia, la hitita, las cretenses y las de Chipre. Siguiendo en parte las teorías iniciadas por Manuel Gómez-Moreno, continué profundizando en las similitudes acerca de los signos alfasilábicos de Iberia (incluidos los turdetanos) y sus orígenes cretochipriotas o luwios. Pudiendo llegar a demotrar que el ochenta por ciento de los símbolos de escritura que usaron los iberos eran de raiz egea (minoica) e hitita -antiquísimos-; a los que se sumaban algunos rasgos fenicios y griegos pertenecientes a la Edad del Hierro. En el cuadro menor -aumentado a nuestra derecha-, podremos ver las equivalencias del sonido "KO" y "KU" escritos entre los iberos. En el de al lado (a la izquierda) las mismas sílabas en idiomas hititas o cretochipriotas. Asimismo, es fácil comprender el origen de la letra "A" entre los minóicos; como un hacha doble, relacionada claramente con el símbolo del lingote o pellejo -como símbolo del cambio o comercio- . Un dibujo que derivaría hacia el de un hacha simple entre los iberos, quienes escribían esta misma letra inicial con este signo semejante a la bifaz. Pese a ello, entre los canaaneos la "A" se escribía como una cabeza de vaca, al invertir la letra, darle forma de "V", poniendo ojos y boca en su medio -dibujando una cara de toro, cuyos cuernos serían los picos de la "V"-.
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Cuanto he expresado en los párrafos anteriores, identifica claramente los alfasilabarios cretenses y luwios (en uso este último hasta la caida de Midas) con los ibéricos y el tartessio. Tal como los relaciona con los símbolos minóicos y los de Chipre (que sabemos pertenecen a una misma familia); un alfabeto cretochipriota que también fue utilizado hasta la invasión de esta última isla por los helenos, ya en epoca de Alejandro. Hechos que manifiestan como aquellos signos de escritura ibéricos o turdetanos, procederían de Anatolia, de Creta y de Chipre. Algo cronologicamente perfectamente admisible, puesto que estas civilizaciones (neohititas o cretochipriotas) escribieron con ellos al menos hasta un tiempo cercano al que aparecen en la Península ibérica (del siglo VI al IV a.C.). Pero volviendo al signo de lingote, que en luwio vimos significaba la "casa", "reino", "pais" o "tierra"; recordaremos que en sistemas minóicos este equivaldría al hacha doble cuyo valor era la "A" (en alfasilábiscos cretochipriotas). Una letra "A" que sabemos entre los canaaneos se interpretaba como la "cabeza de ganado"; lo que se situa el primer signo de la escritura, como el inicio del cambio o de la señal más antigua de trueque. Debido a que en idiomas protosinaicos la escribían al revés (de manera inversa y como una "V") situando unos ojos y una linea a su mitad -todo lo que hacía ver esta "A" invertida como la cara de una vaquita-. Un hecho que auna los conceptos de la primera letra entre los minóicos y los canaaneos en el segundo milenio a.C., dando unos el valor "hacha" o "lingote" (labrys) mientras para otros simbolizaba la cabeza de ganado.
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Cuanto vamos explicando, quizás nos hace comprender facilmente por qué la "A" entre los luwios y los antiguos hititas, se escribe como el filo del cuchillo o del hacha. A la vez que para ellos el signo con forma de cabeza de vaca se leer "hu" y casi igual a la "Ku", que en los idiomas ibéricos es una bifaz. Sonido "KU" que a su vez, en el luwio-hitita, vimos que eran dos triángulos -también cruzados-, pero esta vez hacia dentro. Algo que deja bien patente que los primeros signos alfasilábicos en estas lenguas son principalmente nacidos del trueque. Por ello si la "A" entre los canaaneos se pintaba como la "cabeza de ganado" y entre los minoicos era "bifaz" o "lingote". En el mundo hitita simbolizaba "el arma" o "filo"; pasando luego a comprenderse en los alfasilabarios ibéricos como un "hacha simple" (quizás por herencia dierecta de la "A" fenicia y griega más arcaicas -casi iguales todas-); siempre significando el valor inicial del mercado. Por lo que decimos, cuando vemos entre los hititas y luwios el símbolo "lingote" o "pellejo de buey" con el sentido de "casa", "tierra", "pais" o "reino" ; creo que el origen y significado de este signo, sería en sí mismo el del valor de la casa, del país o de la tierra. Tasadas en piezas de metal o en pellejos de buey; lo que probablemente refiera a la casa o al terreno como un valor máximo. Por lo demás, la identificación del pais como un cuero puede además contener una sublimación; pues ya expliqué que para los indoeuropeos la tierra era vista como una gran vaca que irrigaba con su leche los bienes emergentes del terreno y cuidaba a sus hijos -los hombres- con la lluvia, las cosechas y con lo que de ella nacía.

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Como expresamos, concibiendo los altares y las plantas de edificios con forma de piel de toro, como un símbolo y una herencia hitita en la Pénínsula. No es extraño que multiples aras y suelos (incluso tumbas) de nuestra protohistoria tengan este diseño; ya que en aquella cultura anatólica significaba la esencia del "hogar" y hasta "el país" (o la nación regia). Por todo ello, los pectorales de El Carambolo pudieron ser el símbolo del poder y del territorio que gobernaba aquel que lo luciera; a la vez que las aras con forma de piel de buey significarían "la tierra y la casa" de este totem. El altar de los monarcas del toro, el rey Geriones, famoso por sus vacadas de color rojizo; lo que sin lugar a dudas menciona al ganado retinto que puebla el Bajo Guadalquivir, pero a su vez sublimaría los lingotes del metal (rojizo). Consecuentemente, no es extraño que Estrabón en tres ocasiones repita que nuestra Península se asemeja a "un pellejo de buey", o bien que "Iberia se parece a una piel extendida en sentido de su longitud, de Occidente a Oriente y en el de su anchura" (16) . Algo que geográficamente no creemos sea tan exacto y que más bien corresponde a la identificación de nuestro litoral con un terreno riquísimo en ganado y en yacimientos de minerales (todo lo que se pudo sublimar en esa "piel de toro"). Aunque no hay que dejar de pensar que el texto de Estrabón se base en relatos que ya mencionen esta cultura del pellejo bovino, existente desde tiempos ancestrales en la Península.
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SOBRE ESTAS LÍNEAS: De nuevo, los dos pectorales de El Carambolo, que claramente se pueden identificar con el signo luwio de "casa", "tierra", "país" (como símbolo del lingote piel de buey). Bajo estos, he recogido algunos ideogramas completos hititas con su significado, tal como "PROËL" (Promotora Española lingüística) los incluye en su texto sobre pictográficos luwios. Agradeciendo a esta organización nos permita disponer de sus anotaciones, diremos que entre los signos que expresaban ideas más importantes estaban el de "casa" (lingote o cuero), tanto como el de dios (doble "C" invertida o "CD"). Ambos incuidos en El Carambolo, al igual que la marca "KU" hitita, que también escribían con el mismo signo los iberos del Norte.
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ABAJO: Finalmente y como ejemplo de otros pictogramas luwios, recogemos el sello de los reyes neohititas Shubiliuliuma y Tawannana, que en su mitad contiene claramente estos dos símbolos que aparecen en el tesoro de El Carambolo: El del lingote, con la traducción de "país" ; y el de la "CD" que se interpreta como "dios". Sobre ellos, he incluido algunas anotaciones mías tomadas cuando hace años comparaba las formas de el tesoro de El Carambolo y los pictogramas de escritura hitita.
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Terminaremos el artículo, con las últimas conclusiones que exponen entorno a estos altares en forma de pellejo, los profesores Almagro Gorbea, Lorrio, Mederos y Torres. Quienes expresan el sentido del holocausto que ven en aquellos, escribiendo: "La esencia de este mito es que el héroe mata al animal enviado por la divinidad como castigo a los hombres, pero, tras liberar a éstos del Mal, como el animal es propiedad divina, en compensación el héroe entrega una parte de su carne a los dioses, mientras que el resto lo consumen los hombres, con lo que instituye la idea de sacrificio a la divinidad". Relacionando así la mitificación del primer fuego como instrumento para lograr cocinar la bestia y ser consumida por el hombre, a modo de rito ancestral en favor de los dioses. Añadiendo por ello que: "En este contexto, el mitema de Telepinu puede explicar el simbolismo de los hogares rituales aparecidos en ambientes regios desde el Heládico Inicial de forma circular con la `piel de toro´ en su interior, como el de Lerna, forma que hasta ahora se había considerado como una doble hacha (Caskey, 1990: 13, 15 fig. 4-5), y cuyo carácter ritual confirma que estos hogares, en ocasiones, aparecen asociados a un hoyo" (17).
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Terminando por mencionar los famosos dioses del lingote (encontrados en Enkomi), que los citados investigadores relacionan con las ideas antes expuestas, escribiendo: "También deben considerarse reflejo del mismo mito las esculturas chipriotas de bronce de una divinidad dispuesta sobre una piel de toro, hasta ahora erróneamente interpretadas como divinidades de la metalurgia, pues no parece tratarse de Nergal-Reshef sobre un lingote (...) sino de un dios sobre su altar" (18) . Aseverando que otras muchas representaciones en las que reyes o dioses aparecen junto estos pellejos de toro, tienen un valor semejante al descrito, al decirnos que: "Amenhotep II asaeteando una piel de toro en una escena de batalla, en la que, probablemente, símboliza el altar regio de la ciudad vencida (...) el mito de Telepinu, quien funda el hogar doméstico y el primer sacrificio sobre una ‘piel de toro’, con lo que se convierte en el Héroe Fundador y protector del reino y de sus fronteras, lo que representa una figura mítica similar a la griega del Héros Ktístes y a la de Teutates, ‘Padre del Pueblo’ entre los celtas. A través de estos mitos, la `piel de toro´ pasó a ser el símbolo del animal inmolado en el sacrificio fundacional, como indican las narraciones citadas que señalan cómo el fuego primordial se encendía sobre la piel del toro previamente sacrificado, lo que aseguraba la estabilidad del reino" (19) .
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Tal como en varias ocasiones hemos expresado, no vamos a contradecir las opiniones de tan acreditados autores; aunque sí podremos aseverar que las teorías arqueológicas se caracterizan por tener varias explicaciones (todas ellas perfectamente coherentes, aunque sean muy distintas). Por lo que sin tener que contrariar la visión que hacen acerca de los dioses de Enkomi -que para la gran mayoría han sido considerados "smith gods" (o dioses del metal, como o era Nergal y posteriormente Hefaistos)-. Considerando muy posible admitir la explicación del altar como cocina del sacrificio, en relación con el héroe fundador (que llega a humillar la nación contraria cuando la vence y la simboliza como un buey al que domina). Deseamos resaltar la frase en la que expresan como las aras más antiguas de Grecia ya tienen la forma de bifaz; narrando la existencia de "hogares rituales aparecidos en ambientes regios desde el Heládico Inicial de forma circular con la `piel de toro´ en su interior, como el de Lerna, forma que hasta ahora se había considerado como una doble hacha (Caskey, 1990: 13, 15 fig. 4-5)". Todo lo cual a mi juicio confirmaría claramente la identificación de aquellos altares con el crisol y con la "fábrica" de hachas; lo que a su vez indicaría la clara unión entre el cuero y el metal (ambos, valores mercantiles).
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Siendo de enorme importancia que ya en el Heládico Inicial veamos estas aras o Asheras; que pese a tener forma de círculo, en su interior llevan la marca del hacha. Algo que nos habla claramente del culto al metal y al toro, reconocidos como bienes de un mismo significado y que sin duda nos indica que ambos son conceptos unidos a la guerra, a la economía, a la fundición, al fuego y a la esencia del mantenimiento de la Sociedad. Unos grupos por entonces basados en el bronce y en el ganado, tanto como en la agricultura y en la navegación. Por cuanto los metales y las vacadas eran los bienes más preciados de los que un rey y un reino podía disponer. De lo que nada extraño tiene que los altares tuvieran forma de crisol, de hacha y de piel de toro; al ser aquellos los motores de la economía y de la prosperidad por entonces. Considerando personalmente que estas aras en forma de piel de buey, hablarían siempre del reino de los metales, del recuedo de Hefaistos (o a Hestia) y de la reverencia a Hades -dios de las riquezas-. Pero sobre todo, de cultos ctónicos, relacionados con la Cybeles frigia, esa Kubaba diosa de los metales y de la fundición; cuyo color negro nacía de estar idealizada en el aerolito, que caía a la Tierra portando el hierro como regalo de los dioses, hacia los hombres.
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SOBRE ESTAS LÍNEAS: Famoso dios del lingote hallado en Enkomi, al que se refiere el estudio que hemos analizado (observemos de nuevo, el lingote piel de buey que tiene bajo sus pies) -copia tal como la muestra el Museo Arqueológico de Sevilla, al que agradecemos nos permita divulgar su imagen-.
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ABAJO: Hachas de la Edad del Bronce y moldes para fundirlas, pertenecientes al MAN (tal como actualmente se muestran, agradecemos al Museo Arqueológico Nacional nos permita divulgar nuestra imagen).
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CITAS:
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(1): El mito de Telepinu y el altar primordial en forma de piel de toro. CuPAUAM 37-38, 2011-12, pp. 241-262
Martín ALMAGRO-GORBEA // Alberto J. LORRIO // Alfredo MEDEROS // Mariano TORRES ORTIZ
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(2): REVESTIDOS COMO DIOS MANDA. EL TESORO DEL CARAMBOLO COMO AJUAR DE CONSAGRACIÓNJOSÉ LUIS ESCACENA CARRASCO FERNANDO AMORES CARREDANO SPAL 20 (2011): 107-14 (118).
PAGINA 11: "Sin embargo, el análisis cladístico de ese símbolo y de sus réplicas en diversos tipos de elementos ha demostrado que se trata de un calco fiel de las pieles de toros, que se recortaban con esta forma en el proceso de curado (Escacena 2006: 131-132); y que, en todo caso, los lingotes también imitaban a las pieles. No hay por tanto una deuda directa en esta ocasión con el lingote de cobre chipriota. Como mucho, entre estas joyas, los altares y los lingotes existe una relación de parentesco evolutivo basada en una plesiomorfía, es decir, en el hecho de compartir caracteres primitivos sustentados en una inspiración ancestral común".
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(3): Op. cit (1) El mito de Telepinu y el altar primordial en forma de piel de toro.
"RESUMEN: La eschára o altar doméstico, que tiene su origen en el hogar doméstico, ocupaba el centro del megaron o habitación rectangular que constituía el elemento esencial del anaktoron o palacio heládico del rey o basiléus, relacionado con el culto dinástico a sus antepasados. Esta eschára pasó al interior de algunos templos al desacralizarse la monarquía, templos en los que suele aparecer asociada a un banco corrido que revela su origen en los banquetes regios del basiléus con sus clientes. En el mito hitita de Telepinu, el hijo del Dios de la Tormenta se convierte en un "rey-dios", archegéta o rey-fundador de la ciudad y del reino. En su palacio encendió el primer fuego de la ciudad, acto que constituyó su fundación ritual, tras la que dicho hogar pasó a ser el centro onfálico de la nueva ciudad. Este primer fuego se realizaba sobre la piel de un buey o toro sacrificado, extendida en el suelo, como primera eschára o altar, al ser allí donde se cocinó la carne del primer banquete sacrificial. En este primer banquete los dioses participan y se sentaban junto al rey y la reina, pues el bovido, perteneciente a los dioses, sólo podía ser comido por los hombres si entregaban una parte a los dioses, por medio del sacrificio primordial. Este hogar tenía también carácter ctónico, como bóthros que comunica con el mundo subterráneo y su fuego se apagaba al desaparecer Telepinu bajo tierra, mientras que volvía a arder al reaparer el dios".
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(4): Para cuantos deseen leer algunos de nuestros artículos donde exponemos el carácter neohitita del monumento de Pozo Moro y su relación con El Carambolo o el reino de Midas, ver entre otras entradas:
34ª- LO INVISIBLE EN LA MITOLOGÍA: Los Bueyes de Gerión en el Tesoro del Carambolo (Parte VI: Análisis de los símbolos. Conclusiones: ¿Relación entre El Carambolo y el rey Midas?) .-COMENZAMOS A ESTUDIAR LA POSIBILIDAD DE QUE EL ORIGEN DEL DISEÑO EN EL TESORO DE EL CARAMBOLO SEA ANATOLIO- VER: http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2011/06/1-2.html
35ª- LO INVISIBLE EN LA MITOLOGÍA: Los Bueyes de Gerión en el Tesoro del Carambolo (Parte VII: Algunas ideas y conclusiones ya apuntadas; orientaciones sobre el carácter ibérico y la herencía del Bajo Bronce; en las joyas de El Carambolo ). VER:
http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2011/06/1_19.html
36ª- LO INVISIBLE EN LA MITOLOGIA: Los bueyes de Gerión en el tesoro de EL Carambolo (Parte VIII: Simbología neohitita en las joyas; un tesoro de rasgos frigios que bien pudo ser hecho, o regalado a Arganthonio, por el rey Midas).-DESDE ESTA ENTRADA EXPONEMOS QUE EL DISEÑO DE EL TESORO DE EL CARAMBOLO PUEDE SER FRIGIO O NEOHITITA- VER:
http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2011/06/1-9-8.html
37ª- LO INVISIBLE EN LA MITOLOGÏA: Los bueyes del rey Gerión en el tesoro de El Carambolo (Parte IX: Interpretación y traducción de los símbolos en las joyas). -DESCUBRIMOS QUE LOS SÍMBOLOS QUE CONTIENE EL COLLAR DE EL CARAMBOLO, SON LETRAS DEL SILABARIO NEOHITITA (LUWIO), PUDIENDO TRADUCIRSE COMO "dios y rey"-VER:
http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2011/06/1-7-9.html
38ª- LO INVISIBLE EN LA MITOLOGÍA: Los bueyes de Gerión en el tesoro de EL Carambolo (Parte X: Los descendientes del rey Midas y su posible tumba en Chinchilla del Monte Aragón -el monumento neohitita de Pozo Moro-). -RELACIONES ENTRE EL MUNDO NEOHITITA (FRIGIO) Y TARTESSOS- VER:
http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2011/06/1-8-9-y.html
39ª- LO INVISIBLE EN LA MITOLOGÍA: Los bueyes de Gerión en el tesoro de EL Carambolo (Parte X : Los descendientes del rey Midas y su posible tumba en Chinchilla del Monte Aragón. El monumento neohitita de Pozo Moro -Continuación-). VER:
http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2011/06/1-8-8.html
40ª- LO INVISIBLE EN LA MITOLOGÍA: Los bueyes de Gerión en el tesoro de EL Carambolo (Parte XI: Arganthonios y Midas. ¿Era de origen escita el monarca del oro?.). -DE NUEVO, LA RELACIÓN ENTRE EL MUNDO ANATOLIO DEL SIGLO VIII AL VI A.C. Y EL SUDOESTE PENINSULAR- VER:
http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2011/06/1_28.html
41ª- LO INVISIBLE EN LA MITOLOGÍA: Los bueyes de Gerión en el tesoro de El Carambolo (Parte XII: Midas. El rey de origen escita y los adoradores del oro que comerciaron con Tartessos.). - DESCUBRIMOS CITAS HISTÓRICAS QUE MENCIONAN EL COMERCIO ENTRE MIDAS (REY DEL ORO NEOHITITA QUE GOBERNABA GORDION) Y TARTESSOS- VER:
http://loinvisibleenelarte.blogspot.com.es/2011/07/1.html
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(5): Op. cit (1) pag. 242 LITERAL: "Sin embargo, nunca se ha llegado a abordar su significado. Inicialmente, fue considerado como un keftiu o lingote de cobre de tipo chipriota (Celestino, 1994; Lagarce y Lagarce, 1997: 95), pero posteriormente ha sido reinterpretado como una "piel de toro" (Escacena e Izquierdo, 2000:21; Escacena, 2001: 87; Maier, 2003: 99; Marín Ceballos, 2006: 52; Celestino, 2008: 322; Gómez Peña, 2010: 140), interpretación ya generalmente aceptada, aunque hasta ahora nunca se ha llegado a conocer el significado que tendría y que explicaría su amplia generalización".
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(6): PAG 242 Op cita (1):
"En estos últimos años han suscitado un creciente interés los altares en forma de "piel de toro", característicos de la cultura tartesia e ibérica. Estos altares fueron localizados en el palacio fortificado de Cancho Roano (Celestino, 1994 y 2001) (fig. 1), pero ya anteriormente esa forma había sido identificada en el monumento funerario de Pozo Moro (Almagro-Gorbea, 1983: fig. 6, lám. 13). La misma forma ofrecen algunas joyas áureas (Carriazo, 1959, 1970 y 1973; Kukahn y Blanco, 1959; Nicolini, 1990) (fig. 2a) y algunas bandejas de bronce tartesias (Jiménez Ávila, 2002: lám. 23) (fig. 2b-c), lo que evidencia que es un elemento simbólico característico de la Península Ibérica (Bendala, 2000: 92-93; Escacena, 2001)" (...)
"con la peculiar forma de "piel de toro" han aparecido en
-Coria del Río (Escacena,2001)
-El Carambolo, en Sevilla (Fernández Flores y Rodríguez Azogue, 2005
-Cancho Roano (Celestino, 1994) y bajo el templo poliádico de Nertobriga, en Badajoz (L. -Berrocal, com. pers.), además de en Neves, Portugal (Maia, 1985-1986)
-Igualmente también se han identificado en el altar B de la excavación efectuada en C/ Císter 3 de Málaga (Arancibia y Escalante, 2006)
-el Cerro de la Mesa, Alcolea de Tajo, Toledo (Ortega y del Valle 2004)
-El Oral-IIIJ1, San Fulgencio (Abad y Sala, 1993)
-La Tallada, Caspe (Melguizo, 2005)
-en Alicante, Castellet de Banyoles, Tivissa, en Tarragona (Álvarez, 2008),
-El Vilars de Arbeca, en Lérida (Alonso 2005) y
-Turó de Ca n’Olivé, Cerdanyola del Vallès, Barcelona (Alonso 2005)
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(7): PAG 242 Op cita (1): "Coria, ofrecen en la esquina o junto al borde de la eschára un agujero con función de bóthros para las libaciones, probablemente de sangre (Almagro-Gorbea y Lorrio, 2011 también aparece en la fase A de Cancho Roano (Celestino, 2001: 28-29, 29 fig. 7, 32 fig. 8) y en el altar B de la C/ Císter 3 de Málaga (Arancibia y Escalante, 2006)"
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(8): PAG 245, Op cita (1):
"la clave para comprender la forma de "piel de toro" de los numerosos altares tartésicos extendidos desde Andalucía hasta Cataluña, así como de las sepulturas con planta de "piel de toro" y de las joyas y bandejas rituales que ofrecen esa misma forma simbólica. La clave para comprender el significado de esta forma debe radicar en su función ritual, pues el simbolismo originario de este elemento debe estar relacionado con las creencias míticas que han dado origen a esa forma tan peculiar"(....) En la Península Ibérica cabe diferenciar las eschárai u "hogares rituales" de tradición de los Campos de Urnas y las del ámbito tartesio-ibérico con la característica forma de `piel de toro´ (Celestino, 2008)".
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(9): PAG 249 Op cita (1):
"Dicho altar, generalmente circular como los altares micénicos, tenía carácter sacro y era símbolo de la unidad familiar y lugar de intermediación con los dioses (Archi, 1975: 87), ya que estaba relacionado con los numenes de los antepasados familiares y con las deidades ctónicas (Archi, 1975: 79), por lo que en él se libaba a los reyes en su ritual funerario. Este ritual es similar al del hogar doméstico del Pritaneo o casa del rey en Grecia, enraizado en la Tierra. El sacrificio en la eschára estaba asociado a libaciones (Hom., Od., X, 518-520: libaréis a todos los muertos vertiendo, primero, una mezcla de leche con miel y después vino dulce, y finalmente agua pura), entre las que destacaba la de la sangre del animal sacrificado, normalmente cabeza abajo y sobre el agujero o bóthros abierto en tierra junto a dicho altar (Rohde, 1993: IV, - 2, 262; IV, - 5, 273; Ekroth, 2002: 60 s.), tal como recoge Homero ( Od., X, 517-518: una fosa abrirás como un codo de ancha y en torno libaréis), tradición mantenida en los casos ya citados de Cancho Roano, Castro Marín, C/ Císter 3 de Málaga"
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(10): PAG 250 Op cita (1):
(estos altares) "comunicaban con el mundo ctónico, pues servía para que llegara al héroe la sangre del sacrificio, de modo que el héroe pudiera saciarse con la sangre del animal sacrificado en su honor (Pínd.,Olimp. I, 90; Plut., Aríst. 21) rito denominado haimakouría (Ekroth, 2000: 265), que, etimológicamente, significa "saciamiento de sangre". Este es el ritual que aparece representado en el bronce arcaico ibérico de La Puerta de Segura, datado c. 490 a.C."
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(11): PAG 251 Op cita (1).
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(12): PAG 252 Op cita (1).
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(13): Publicado por la Fundación Joaquín Díaz, Valladolid (del libro EL CUERPO EN LA TRADICIÓN), 2007.
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(14): PAG 253, Op cita (1).
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(15): Todas contiguas en párrafos y de la PAG 253, Op cita (1).
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(16): IBERIA, Estrabón (II, 1, 30 ; II, 5, 27 Y III, 1, 3)
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(17): PAG 254, Op cita (1).
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(18): Idem (17)
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(19): PAG 255, Op cita (1).